Los productores de pollos agrupados en la CEPA (Centro de Empresas Procesadoras Avícolas) se enojaron por la suba en el valor del gas licuado, al que calificaron de «principal insumo para la crianza» de aves de corral (junto con la mano de obra, obviamente). Dicho aumento alcanzó a 300%, en buena medida en función de lo sucedido con la cotización del petróleo en los mercados internacionales. «Sin duda estamos ante un abuso de posición dominante», aducen los criadores de pollos en un comunicado conjunto con la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP). Agregan que el aumento (al que califican de «desproporcionado») «imposibilita concretar las inversiones necesarias para el mantenimiento de las estructuras productivas».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario