Aprovechando la fuerte oferta de dólares en la plaza, el Banco Central liberó algunas restricciones a la compra de divisas. Básicamente, duplica el tope mensual para comprar a público y a empresas.
También flexibiliza restricciones a importadores. Todo apunta a crear algo más de demanda y evitar que la cotización caiga por debajo de $ 2,90. De todas maneras, el impacto de estas medidas anunciadas ayer sería limitado. En las últimas jornadas se estuvo observando una activa participación del Banco Nación en la compra de dólares. Lo hace con una recaudación y un superávit fiscal que este mes serían reécord nuevamente.
La intervención del Banco Central ya no es suficiente, y la entidad que preside Alfonso Prat-Gay, más que preocuparse por la performance de la moneda norteamericana, mira el eventual impacto inflacionario que tendría la constante emisión de pesos. Hasta ahora no lo tuvo.
El Central redujo en los últimos días su compra diaria de divisas, que se ubicó en u$s 25 millones, cuando el nivel diario estaba entre los u$s 30 y los u$s 35 millones.
Esto se debe a que la compra de dólares tiene como contrapartida la emisión de pesos, lo cual aumenta el circulante. El BCRA no está especialmente preocupado por haber sobrepasado la meta de emisión, pero la intención es que el desvío sea lo más acotado posible.
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