Quilmes está a punto de concretar la compra de EDISA (Embotelladora del Interior SA), la principal fabricante de los productos Pepsi fuera del área metropolitana, para sumarla a BAESA. Tal como adelantara este diario, la empresa de la familia Ruiz salió a la venta cuando PepsiCo. decidió que no renovara las licencias de franquiciados «chicos», y que tratará de concentrar la producción y distribución de sus marcas en grandes operadores. La familia fundadora encargó entonces la venta al banco de inversión MBA (Merchant Bankers Asociados), que obviamente -después de que BAESA fuera adquirida por QUINSA- tenía un candidato casi obligado.
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Cabe apuntar que la licencia de EDISA caduca en abril próximo, por lo que QUINSA (el holding Quilmes Industrial SA) está comprando «fierros» (instalaciones), red de distribución y cartera de clientes. La operación se estancó durante un par de meses, según fuentes familiarizadas con la misma, en virtud de que el proceso de «due dilligence» habría arrojado algunas sorpresas no previstas cuando se fijara el precio original, que era de u$s 38 millones. Ahora, ese monto se descompone entre una parte en «cash» (que no superaría los u$s 12 millones) y otra en absorción de deuda (cercana a los u$s 16 millones). EDISA tiene fuerte presencia en el Nordeste argentino y en parte del NOA, área en la que está también la embotelladora de la familia Hunicken -en Salta-.
Esta y la otra franquiciada de Pepsi que quedan en el país, en Neuquén, tienen licencia para un par de años más, momento en que deberán sentarse a conversar con QUINSA, siempre que el holding de la familia Bemberg no los llame antes para que les pongan precio a sus empresas.