17 de abril 2006 - 00:00

Quilmes: qué pasará con conducción y acciones

La compra de 34% de Cervecería y Maltería Quilmes por parte de InBev -la unión de la belga Interbrew y la brasileña Brahma- da para plantearse dos grandes dudas:

  • La primera es qué sucederá con 9% de las acciones de QUINSA que flotan en las Bolsas de Luxemburgo y Nueva York; no puede descartarse que los nuevos dueños del restante 91% decidan lanzar una OPA por ese pequeño flotante. Dependerá de qué quieran hacer los compradores con QUINSA: una posibilidad es que le «cuelguen» las operaciones de AmBev en mercados chicos en las que tienen una presencia limitada (El Salvador, Perú, Guatemala, Venezuela, Dominicana, etc.); la otra es que la retiren de la cotización y decidan dirigir todo desde San Pablo.

  • La segunda es quién tomará las riendas de la mayor cervecera del país, que hoy comanda Agustín García Mansilla.

  • Hasta el 15 de mayo, el presidente del directorio del holding QUINSA -Quilmes Industrial SA- será Carlos Miguens. Este empresario, hombre clave en AEA e hijo de la cineasta María Luisa Bemberg será presidente del holding hasta esa fecha, lapso que utilizará para poner sus papeles en orden y poco más. Miguens quedó en minoría dentro de su familia al momento de votarse la venta a InBev.

    Las responsabilidades de García Mansilla comprenden la operación de Quilmes en la Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, y la franquicia de Pepsi Cola y sus subproductos en la Argentina y en Uruguay. De él dependen todos los gerentes generales de esas subsidiarias, entre ellos Néstor Del Campo, gerente general para la Argentina de Cervecería y Maltería Quilmes.

    Tal como se dio a conocer durante el fin de semana, la belgo-brasileña InBev pagará u$s 1.200 millones por el control de QUINSA, el holding de la familia Bemberg/ Miguens/Montalembert que -según versiones no confirmadasdecidió vender luego de una dura disputa familiar. En 2002, también poco antes del mundial de Corea-Japón, AmBev (que surgió de la fusión de las brasileñas Brahma y Antarctica) pagó u$s 600 millones por 57% de las acciones de QUINSA pero sólo 36% de los votos. El control había quedado para la familia fundadora, pero el contrato de compraventa incluía una cláusula de «put» (opción de venta) a favor de los Bemberg, que podía ser ejercida cada abril hasta 2009. A partir de esa fecha, el «put» se convertía en «call» para los brasileños, pero no hizo falta llegar tan lejos.

    Un año después de comprar Quilmes, AmBev fue adquirida por la belga Interbrew -fabricante, de Beck's y de Stella Artois-, lo que dio lugar a la creación de la mayor cervecera del mundo. Esto generó especulaciones de que los brasileños habían comprado Quilmes con la obvia intención de venderse más caro.

    Lo lograron: los belgas pagaron es ese entonces u$s 11.200 millones por AmBev. Es que una cosa es ser líder en un solo país -aun cuando sea uno de los mayores mercados mundiales en consumo de cerveza- y otra es sumarle posiciones de liderazgo en casi todos los países de esa región, incluyendo la Argentina. Quilmes tiene 79% del mercado argentino, 99% del boliviano, 98% del uruguayo, 94% del paraguayo y 15% de Chile.

  • Trámites

    Los Bemberg vendieron Quilmes en uno de los peores momentos de la historia económica argentina, poco después del incendio « poscorralito». Por eso, el monto obtenido en ese entonces pareció casi irrisorio, y el anunciado el jueves último más cercano al real valor de la empresa.

    En lo que hace a trámites legales, no parece quedar mucho por hacer: la Comisiónde Defensa de la Competencia (CNDC), el órgano del Ministerio de Economía que debe expedirse en casos de compras de empresas, ya se pronunció en su momento al aprobar la compra de la mayoría accionaria por parte de AmBev. Como parte de esa aprobación la CNDC obligó a los compradores a desprenderse de las marcas Palermo y Bieckert o Imperial, así como de la planta que construyó Brahma en Luján. La venta debía ser hecha a un jugador que no estuviera ya en el mercado argentino, de modo de incrementar la competencia.

    El trámite incluyó demandas de casi todos los competidores: Isenbeck hizo una cuestión alrededor de la posición dominante de Quilmes a la que se le sumaba Brahma; la holandesa Heineken también planteó objeciones a la operación, y la chilena CCU (licenciataria de Budweiser) que demandó poder pujar por los activos que debía vender Quilmes. Esa última demanda fue desestimada hace dos semanas por un juez, que consideró legal la resolución de la CNDC.

    ¿Qué pasará con la imagen de Quilmes como «la cerveza nacional»? Absolutamente nada, casi con seguridad: los brasileños, al menos tan nacionalistas como los argentinos, aceptaron casi sin chistar que «su» Brahma se convirtiera en una parte de la panoplia de marcas de un monstruo europeo. Casi sin dudas puede afirmarse que nadie en Bruselas o en San Pablo está pensando en mudar los colores de la etiqueta de Quilmes (celeste y blanco) por otra verde y amarilla.
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