Quilmes: qué pasará con conducción y acciones
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Un año después de comprar Quilmes, AmBev fue adquirida por la belga Interbrew -fabricante, de Beck's y de Stella Artois-, lo que dio lugar a la creación de la mayor cervecera del mundo. Esto generó especulaciones de que los brasileños habían comprado Quilmes con la obvia intención de venderse más caro.
Lo lograron: los belgas pagaron es ese entonces u$s 11.200 millones por AmBev. Es que una cosa es ser líder en un solo país -aun cuando sea uno de los mayores mercados mundiales en consumo de cerveza- y otra es sumarle posiciones de liderazgo en casi todos los países de esa región, incluyendo la Argentina. Quilmes tiene 79% del mercado argentino, 99% del boliviano, 98% del uruguayo, 94% del paraguayo y 15% de Chile.
Los Bemberg vendieron Quilmes en uno de los peores momentos de la historia económica argentina, poco después del incendio « poscorralito». Por eso, el monto obtenido en ese entonces pareció casi irrisorio, y el anunciado el jueves último más cercano al real valor de la empresa.
En lo que hace a trámites legales, no parece quedar mucho por hacer: la Comisiónde Defensa de la Competencia (CNDC), el órgano del Ministerio de Economía que debe expedirse en casos de compras de empresas, ya se pronunció en su momento al aprobar la compra de la mayoría accionaria por parte de AmBev. Como parte de esa aprobación la CNDC obligó a los compradores a desprenderse de las marcas Palermo y Bieckert o Imperial, así como de la planta que construyó Brahma en Luján. La venta debía ser hecha a un jugador que no estuviera ya en el mercado argentino, de modo de incrementar la competencia.
El trámite incluyó demandas de casi todos los competidores: Isenbeck hizo una cuestión alrededor de la posición dominante de Quilmes a la que se le sumaba Brahma; la holandesa Heineken también planteó objeciones a la operación, y la chilena CCU (licenciataria de Budweiser) que demandó poder pujar por los activos que debía vender Quilmes. Esa última demanda fue desestimada hace dos semanas por un juez, que consideró legal la resolución de la CNDC.
¿Qué pasará con la imagen de Quilmes como «la cerveza nacional»? Absolutamente nada, casi con seguridad: los brasileños, al menos tan nacionalistas como los argentinos, aceptaron casi sin chistar que «su» Brahma se convirtiera en una parte de la panoplia de marcas de un monstruo europeo. Casi sin dudas puede afirmarse que nadie en Bruselas o en San Pablo está pensando en mudar los colores de la etiqueta de Quilmes (celeste y blanco) por otra verde y amarilla.




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