29 de diciembre 2004 - 00:00

Reemplazo

La renovación de un convenio con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por u$s 500 millones reunió al titular de la entidad, Enrique Iglesias, con el presidente Néstor Kirchner. Pero no fue el préstamo la buena noticia que debería ser para un país en default. Todos los comentarios posteriores al encuentro giraron en torno a la posibilidad de que Roberto Lavagna en junio reemplace a Iglesias en el BID. El uruguayo consiguió un fuerte financiamiento para una fundación que presidirá y se dedicará a fomentar el arte latinoamericano. Iglesias se mostró confiado en que el canje de la deuda concluirá «razonablemente bien». Lavagna esperaría cerrar esta operación para dejar el Ministerio de Economía. Es el dato que circula.

Enrique Iglesias
Enrique Iglesias
El gobierno nacional firmó ayer un convenio de cooperación con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que prevé líneas de crédito por u$s 500 millones para aplicar a «políticas sociales». Así lo precisaron el titular del BID, Enrique Iglesias, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, y el secretario de Política Económica, Oscar Tangelson.

«Es un convenio de cooperación con la Argentina para apoyar las políticas sociales», explicó Iglesias durante una conferencia de prensa en Casa de Gobierno, al término de una reunión que mantuvo con el presidente Néstor Kirchner, el ministro de Defensa, José Pampuro, y funcionarios del BID y el Ministerio de Economía. Iglesias manifestó además su «optimismo» respecto de que la Argentina concluya «razonablemente bien» el proceso de reestructuración de su deuda.

A propósito de la deuda, hay funcionarios del Ministerio de Economía que aventuraban ayer que, en rigor, los fondos que desembolsará el BID serán derivados a la Tesorería para reforzar la solvencia del país ante el Fondo Monetario Internacional, entre otras cosas porque los programas que se propusieron financiar ya tienen fondos previstos (hay que recordar que el área de Alicia Kirchner lideró la lista de subejecuciones presupuestarias del gabinete).

La visita de Iglesias reactivó la perspectiva de que Roberto Lavagna avance en su campaña como candidato a presidente del BID. Se sabe ya, como publicó este diario, que Iglesias dejará el banco en junio. En rigor, se instalará en una fundación para la que ya consiguió un estatuto de autonomía y un suculento financiamiento. Desde allí este ilustrado uruguayo de origen asturiano se dispone a fomentar la difusión del arte latinoamericano. Algo de esto le habrá explicado ayer a Tangelson durante el plácido almuerzo que ambos compartieron en el Yacht Club Argentino, a la sombra del ceibo.

En el BID, mientras tanto, se sigue con atención la campaña de Lavagna (José Octavio Bordón y Eugenio Díaz Bonilla son los responsables), quien tiene que demostrar más que nunca su habilidad para salir del default.

El convenio firmado ayer tiene como ejes el acceso universal a la salud y la educación, especialmente en los sectores más pobres de la población, y la mejora de la capacitación y la colocación laboral entre los desempleados.

• Colaboración

«El banco se ha hecho presente durante la crisis, particularmente en el alivio de la situación social y la reactivación productiva, y ahora confía plenamente en la recuperación económica. Seguiremos acompañando al país en su esfuerzo por lograr un desarrollo más equitativo», señaló Iglesias tras la firma del convenio. Y sostuvo que «las políticas sociales impulsadas por el gobierno argentino están dando buenos resultados para bajar la pobreza y la indigencia».

Según informó el BID en un comunicado, el nuevo préstamo tiene un plazo de amortización de veinte años, con un período de gracia de cinco años y tasa de interés variable, y será desembolsado en dos tramos.

La ministra de Desarrollo Social subrayó -en coincidencia con Iglesias- que el objetivo es «consolidar un sendero que tiene que ver con la inclusión social y no con el asistencialismo».
El titular del BID dijo que el organismo está « mirando con mucho interés que estas políticas están dando resultados muy importantes en la reducción de la pobreza, sumando al crecimiento y la recuperación del país». Al ponderar el sentido de este acuerdo crediticio, Tangelson dijo que en años anteriores «68% de los créditos internacionales eran destinados al ajuste y 38% a la inversión. Pero, ahora, se invirtió la ecuación y 65% es destinado a la inversión y 35% a programas de ajuste o sectoriales», afirmó el funcionario.

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