Relanzarán control para narcodólares
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Fernando de la Rúa
Según la visión del Ejecutivo, las transacciones financieras vinculadas a estos delitos fueron comunes en los '90 y continuarían efectuándose en la actualidad. Kirchner quería crear ya antes de asumir una oficina especial para investigar estas operaciones, pero haciéndola depender directamente de Presidencia. Incluso se habló en algún momento de ofrecerle la conducción a Elisa Carrió (en ese momento no era opositora) o a Graciela Ocaña.
Con este instrumento, la UIF podrá pedir a los síndicos y responsables de las operaciones financieras sospechadas de lavado dentro de las empresas, información sobre estos movimientos o sobre el dinero de personas sospechadas dentro de la compañía; sin mayores trabas. Luego, los implicados pueden recurrir a la Justicia, pero sin retrasar el envío de los datos a la UIF.
También tendrán que enviar la información vía préstamos a consultores o personal de la misma empresa, siempre que éstos superen 10% de los activos declarados de la compañía.
Además, el Ejecutivo reglamentaría un viejo artículo de la ley de creación de la UIF, que le permitía cruzar información con otros organismos similares en países. Hasta ahora, el pedido de datos al exterior sólo podía pedirse previo acuerdo con estados vecinos, los que a su vez eran tramitados únicamente por el Ministerio de Justicia.
En pocas semanas se le otorgaría la autonomía a la UIF para que sea la propia oficina la que negocie directamente con otras dependencias de otros países acuerdos de este tipo. Se supone que el primero sería con Brasil y Uruguay, y que luego se avanzaría con otros acuerdos con países de la Unión Europea y Suiza.
Se avanzaría, además, en la tipificación de los delitos de narcotráfico y lavado de dinero, aumentando las categorías de doloso por sobre las de culposo. En el primer caso habría responsabilidad penal, con lo cual cabría la pena de prisión. Una pena será dolosa cuando «alguien convierta, transfiera, administre o venda dinero o bienes provenientes de un delito en el que no hubiera participado, con la consecuencia posible de que los bienes originarios adquieran la apariencia de un origen ilícito y siempre que el valor supere los 50.000 pesos». En estos casos se establece prisión de 2 a 10 años y multa de 2 a 10 veces el monto de la operación. En el caso de un delito culposo, la multa será de 20 a 150% de la operación.




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