Renunció López Murphy y De la Rúa define el nuevo gabinete
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Cavallo anunció que le pedirá al Congreso la sanción inmediata de un paquete de leyes en las cuales las provincias patagónicas y tabacaleras (que gozan de subsidios del presupuesto nacional) podrán mantener sus fondos pero con diversa asignación.
De la Rúa se retiró ratificando que su gobierno mantendrá la convertibilidad y el pago de los compromisos financieros internacionales. No pudo reprimirse y dijo que la situación que vive el país no fue causada por su administración sino por la larga recesión, la situación recibida en 1999 y el endeudamiento que se comprometió en gobiernos anteriores.
De la Rúa precipitó así anoche la tercera crisis de gabinete y produjo la renuncia de su efímero ministro de Economía Ricardo López Murphy, quien hoy será reemplazado -se decía anoche en Olivos- por Domingo Cavallo. Pasada la medianoche en la residencia presidencial, Chrystian Colombo peleaba su puesto de jefe de Gabinete, patrocinado por el propio Presidente y un puñado de punteros radicales, frente a las presiones del Frepaso de imponer a Chacho Alvarez en su reemplazo. Ante esa puja, Cavallo se animó a reclamar, en el curso de una confusa y multitudinaria reunión, que lo dejasen jugar también para la Jefatura de Gabinete.
Aspirantes
El Frepaso no puede quedar afuera del gobierno.
La condición que ponen los socios es que se vaya López Murphy.
Cavallo debe manejar la economía sin vigilancia de nadie.
Chacho pesa demasiado en el gabinete, que sugiera nombres de ministros.
La crisis final para el ministro de Economía sobrevino cuando Cavallo anunció que al salir de Olivos aplacaría los mercados anunciando un plan. Lo explicó brevemente y De la Rúa musitó: «Qué lindo, ¿por qué no?».
López Murphy se escondió más que nunca detrás de sus bigotazos y se convirtió en una sombra. La jornada en Santiago pareció una fantasía retroactiva: De la Rúa lo había confirmado urbi et orbi en su discurso ante la asamblea del BID; después lo llevó a la reunión con la cúpula del FMI a quienes les confió que era el hombre que le manejaría los números y que podría convivir con Cavallo. A la hora de la cena ya era un civil que se iba a la casa.
Ese diagnóstico lo supo la cúpula del Frepaso antes de las 20. A esa hora, tras un maratón de reuniones, Chacho Alvarez había quebrado su negativa a regresar al gabinete. El ex vice conocía algo del diagnóstico de De la Rúa porque lo habían hablado por teléfono por la mañana. Compartía la idea de que sólo con la salida de López Murphy podría el Frepaso regresar al gobierno.
Sus escuderos durante la jornada -Darío Alessandro, José Vitar, Aníbal Ibarra, Rodolfo Rodil- vieron un filón en los titubeos del Chacho frepasista de poner una pica en Flandes. Empezaron a melonearlo con que debía ir por todo y asumir como jefe de Gabinete para controlar las veleidades de su amigo Cavallo. Tardaron varias horas hasta que le sacaron un ni.
Se comunicaron a las 20 con Olivos, tomaron noticia de que De la Rúa le había bajado el dedo a López Murphy y celebraron haciendo trencito. Lo palmearon a Chacho, se fueron a la Cámara de Diputados a comunicarle la noticia al bloque su partido (en realidad lo que queda después del portazo del ala revoltosa de esa formación). De ahí salió un trío de emisarios, en autos separados, hacia Olivos. Primero llegó Ibarra, le siguieron Alessandro y Rodil.
Cuando vio ingresar a los frepasistas López Murphy sacó mentón poniendo -al uso castrense-cara de guerra. Disciplinado, se levantó a tomar agua, visitó los excusados y volvió a sentarse para escuchar cómo lo descuartizaban. Tuvo algo de consuelo cuando escuchó cómo De la Rúa se mordía los labios al escuchar la oferta de Ibarra y Alessandro de que Chacho asumiera como jefe de Gabinete. «Ya lo tenemos convencido», ensayaron.
El Presidente masculló para que esforzasen y lo escuchasen bien: es mejor que siga Chrystian como jefe de Gabinete porque tenemos ahora la vacante de «Ricardo» y quién mejor que «Domingo» para que se quede ahí.
Cavallo, que no puede creer lo que está viviendo, admitió el cargo en que lo ponía el Presidente y se desvistió mentalmente de la Jefatura de Gabinete con que había pasado en las últimas 48 horas. Sólo cuando contempló, después de la medianoche, que los deseos de Colombo y Chacho trababan la solución pidió fichas para jugar por el cargo mayor del gabinete. No quería ser víctima de una conspiración de la que se enteró anoche: la de Leopoldo Moreau susurrándole a De la Rúa el lunes la conveniencia de demorar el ingreso de Cavallo a que el Presidente tuviera el respaldo de la UCR. Las 24 horas que pasaron le terminaban birlando la Jefatura de Gabinete.
La madrugada de hoy sorprendió a la peña de Olivos sin resultados finales:
El trío de negociadores frepasistas estaba embretado en la necesidad de festejar que se llevaban la cabeza de López Murphy, les cargaban en su cuenta la designación de Cavallo en Economía pero fracasaban en ponerle al gobierno a Chacho como jefe de los ministros aunque los premiaban con dos ministerios.
Colombo festejaba la posibilidad de retener su cargo al mando de los ministros, algo por lo cual nadie hubiera aportado en las últimas horas.
Cavallo jugaba la chance de su vida: se conforma con Economía pero sus condiciones de Pac-Man son una ventaja con un gobierno que ha pasado del estado sólido al estado líquido y que amenaza con llegar al estado gaseoso.
Si no logra ese cargo ya pensaba anoche en poner por lo menos al vice jefe de gabinete Armando Caro Figueroa.




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