14 de marzo 2005 - 00:00

Repercusiones del aumento de Esso

La decisión adoptada por Esso, de acompañar a Shell con las subas de naftas y gasoil, era previsible, porque al tratarse de una empresa que no tiene petróleo propio en el país, igual que Shell, considera que «ganar ventas con un precio que da pérdida, significa aumentar la pérdida».

Además de las razones económicas, se presupone que Esso no quiso dejar sola a Shell. La empresa de capitales norteamericanos no hubiera perdido mucho dinero si postergaba una semana o dos las subas, para evitarse entrar en conflicto con el gobierno.

Tanto Shell como Esso justificaron los aumentos de precios en el alza del petróleo internacional que en las últimas dos semanas se ubicó entre 54 y 55 dólares, mientras en febrero se había mantenido entre 48 y 50 dólares. Aun considerando los descuentos de 45% -igual a la retención a las exportaciones- con que Shell y Esso compran el crudo local, hay dos elementos ciertos: el petróleo subió y la demanda no está en retroceso, por lo cual desde el punto de vista empresario, se pueden aplicar las subas.

Además de esas dos razones, el presidente de Shell, Juan José Aranguren, dijo que «si no vamos reacomodando el precio del gasoil, cuando llegue el momento de importarlo, el comprado en el exterior, aunque no pague impuestos, va a ser más caro que el local».

• Negociación

El ministro de Planificación, Julio De Vido, aseguró que ésa era «una mentira» de Aranguren, quizá porque se está negociando precio con Petróleos de Venezuela, país al que viajó este fin de semana, el subsecretario de Combustibles, Cristián Folgar.

La gran duda que queda abierta es hasta cuándo podrán sostenersesin aumentar Repsol y Petrobras, más allá de la decisión que demuestran en este momento. Está comprobado que la demanda de gasoil es altamente sensible a los precios (lo que evidencia que el boicot presidencial buscaba un efecto político más que económico). Pero el corrimiento de las ventas obliga a las petroleras a abastecer una demanda creciente que coincide además con el pico de consumo en el mercado interno porque el campo compra gasoil par la cosecha gruesa.

Si Repsol y Petrobras no logran importar rápidamente no podrán satisfacer la mayor demanda con su capacidad de refinación. Si el gasoil importado sin impuestos cuesta más caro que el local, habrá que ver hasta cuánto las compañías pueden absorber la diferencia.

El gobierno tal vez considera que sobre todo para Repsol es más conveniente asumir la pérdida de comprar en el exterior gasoil más caro de lo que va a venderlo, que correr el riesgo de una nueva suba de las retenciones al petróleo que ya están en 45%, o en las naftas, hoy en 5%.

Pero el esquema tiene límites de variada naturaleza, aun por la logística que se necesita para ingresar y almacenar el gasoil importado. Mientras tanto, el gobierno amenazó con sanciones a Shell y Esso, aunque éstas no están limitadas para aumentar precios según las normas vigentes. Ayer por la noche, el secretario de Energía,
Daniel Cameron, habló de actuar «por la vía administrativa» contra esas compañías, pero nadie le preguntó qué quería decir.

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