Reasignar nuevos DEG: ¿el as bajo la manga del ministro?

Economía

Si llegara a prosperar esta idea, se despejaría el horizonte de una crisis cambiaria por lo menos hasta octubre.

Al parecer el maná del cielo sigue bendiciendo a la Argentina. Primero a través de los buenos precios internacionales de las materias primas. Luego con el avance de una nueva asignación de Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI entre los países miembros. Ambos factores, sin duda, colaborarán con el anémico stock de reservas internacionales netas del BCRA. Pero como si fuera poco, de prosperar la iniciativa propuesta al G20, apadrinada por Argentina y México, y apoyada por ahora por Canadá, España y Brasil, las reservas del BCRA podrían nutrirse de un ingreso adicional extraordinario, que algunos llegan a estimar en unos u$s11.000 millones. Vale señalar que hoy las reservas brutas del BCRA suman poco más de u$s39.700 millones. Según cálculos del Estudio Broda al descontar los encajes bancarios en dólares, el swap con China y otros swaps como con el BIS, las reservas netas serían inferiores a los u$s5.600 millones. De modo que al excluir el oro y los DEG, hoy las reservas netas apenas superan los u$s1.400 millones. Huelga recalcar que este stock no alcanza para afrontar los elevados vencimientos de aquí a fin de año con el FMI, el Club de París y otros compromisos.

Ocurre que amén de la bonanza de los commodities y su correlato en el superávit comercial, y de la nueva asignación de DEG, así y todo, los números no dan mucho margen. Por eso si progresa la nueva iniciativa de habilitar mecanismos para que los países redistribuyan voluntariamente los nuevos DEG no usados a todos los países en desarrollo, incluidos los países de ingresos medios, la precaria situación de las reservas de BCRA daría un vuelco alentador, que desalentaría expectativas de algún colapso cambiario antes de las elecciones e incluso luego de octubre. La idea presentada, que días atrás fue deslizada por especulaciones periodísticas, apunta a permitir reasignar los DEG proporcionalmente para beneficiar a países de ingresos bajos y medios.

Cabe recordar que los Ministros de Finanzas del G7 acordaron días atrás apoyar una nueva asignación de DEG para mitigar los efectos de la crisis sanitaria. Pero no hay que soslayar que es determinante el voto de EE.UU. en el FMI ya que se requiere que el 85% vote a favor. Hoy parece que la actual administración (Biden) está propensa a acompañar la iniciativa y se descuenta que antes del cuarto trimestre sea un hecho. La última asignación de DEG fue en la crisis de 2009 cuando el Fondo distribuyó 183.000 millones de DEG (más de u$s280.000 millones).

En el mundo estiman que la nueva asignación de DEG sería equivalente a u$s500.000 millones, pero algunos incluso esperan que se acerque más a los u$s650.000 millones. Es que superar este monto implicaría para Biden pedir la aprobación explícita del Congreso y el tema podría complicarse. Por eso todos han tomado como el escenario base el de u$s500.000 millones. Los DEG se distribuyen según las cuotas de cada país en el organismo y a Argentina con aproximadamente un 0,7% le corresponderían unos u$s3.500 millones.

Por lo tanto ya este maná del cielo va a ser una gran noticia para la Argentina y sus reservas internacionales pero no menos importante, quizás más, sea la posibilidad de poder redistribuir estos nuevos DEG como se ha solicitado. Porque dado el peso de cada país dentro del FMI, la mayor parte de los nuevos DEG van a manos de los países menos necesitados de financiamiento como EE.UU. que recibe más del 17% por ejemplo o Japón (6,5%) o Alemania (5,6%). Entonces, lo que se quiere es que los países puedan prestar sus nuevos DEG a otros miembros en dificultades financieras. Más del 61% de los nuevos DEG (u$s306.000 millones) lo recibirán los países desarrollados (son menos de 40) mientras que los países emergentes o en desarrollo recibirán menos del 39% (u$s193.000 millones) y dentro de ellos, los países más pobres o de bajos ingresos poco más del 3% (u$s21.000 millones). De ahí el debate, dentro del seno del FMI y del G7, de si la iniciativa de redistribuir DEG beneficiará solo a los países más pobres entre los pobres o potencialmente a todos los emergentes.

Al respecto, un informe de la consultora 1816 comentado días atrás en la Sección “Lo que se dice en las Mesas”, brindó más detalles sobre la idea de redistribuir DEG. Según infería la consultora de rumores de mercado y periodísticos el Gobierno argentino contaba con que tanto México (cuya cuota es 1,9%) como España (2%) y Portugal le cederían parte de sus nuevos DEG a una tasa del 0,05% anual. Los tres países recibirían unos u$s21.000 millones y de esos, Argentina procuraría que le cedan a préstamos unos u$s11.000 millones. Por lo tanto, si se amplía el capital de Fondo en u$s500.000 millones y encima se pueden reasignar los nuevos DEG, Argentina aspira a recibir en total unos u$s15.000 millones. Un número que sin dudas cambiaría sustancialmente el delicado panorama de las reservas netas del BCRA. O sea, es tan importante que el FMI apruebe la distribución de DEG como su posterior reasignación entre países. Para el mercado, más allá de estas iniciativas que podrían transformarse en buenas noticias, la clave sigue siendo el acuerdo con el FMI y cómo se lleguen a utilizar estos fondos extraordinarios, si es que llegan a las arcas del BCRA. Lo que sí, con estos recursos, se alejaría el escenario de crisis cambiaria por lo menos hasta octubre.

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