El canciller Jorge Taiana entregó anoche al embajador chileno, Luis Maira Aguirre, una carta en la que Néstor Kirchner responde al reclamo que la presidenta Michelle Bachelet hizo para que se cumplan los acuerdos sobre venta de gas que ambos países firmaron.
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El pedido chileno se centra en que el martes la Argentina comenzó a vender gas con aumento (pasó de u$s 2,50 a u$s 4,50 por millón de BTU) y se recortaron casi 30% los envíos del fluido a ese país.
La respuesta argentina se centra en que el gobierno debió elevar las retenciones a las exportaciones de gas de 20% a 45%, como forma de compensar el incremento de 50% que la Argentina debe pagar para importar ese fluido desde Bolivia. El 95% de las ventas argentinas de gas al exterior se hacen a Chile.
Preocupación
También ayer, la Cámara de Diputados de Chile aprobó en forma unánime un proyecto que invita a sus pares argentinos a « interceder» ante Kirchner para que revise sus decisiones respecto del conflicto energético generado entre ambos países. El documento pide respetar el protocolo gasífero bilateral suscripto en 1995 y respalda las acciones del gobierno de Michelle Bachelet para hacer efectivo su cumplimiento a la vez que critica duramente las «conductas y decisiones» del gobierno argentino.
Los parlamentarios chilenos expresaron su «profunda preocupación por el daño que las conductas y decisiones de Néstor Kirchner provocan a las relaciones chileno-argentinas y al normal desarrollo del proceso de integración que anhelan ambos países».
La iniciativa prevé que ambos cuerpos legislativos desarrollen acciones comunes «que coadyuven a restablecer el espíritu de confianzas recíprocas e integración binacional y subregional como el mejor camino que debe conducir al desarrollo de nuestros pueblos».
Consecuencia
El embajador de Chile en la Argentina intentó suavizar el conflicto y dijo que «las relaciones estratégicas entre la Argentina y Chile no las va a modificar nada, ni el más mínimo de los problemas».
Ante la queja de los industriales chilenos que aseguraron tener 200 plantas paralizadas, y el pedido del gobierno de encontrar una solución a través de la carta que Bachelet envió a Kirchner, fuentes de la Secretaría de Energía argentina aseguraron que la reducción en los metros cúbicos vendidos a Chile es consecuencia sólo de las bajas temperaturas que se registran en el país y provocan una mayor demanda interna.
El embajador chileno auguró un rápido desenlace para la controversia y aclaró: «Sé que lo digo en un momento difícil para ambos países, pero estoy seguro de que va a haber una solución».