Ribeiro, la firma dedicada a la venta de electrodomésticos, informó ayer a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires que no pudo pagar Obligaciones Negociables que había emitido en el mercado local y de esta manera suma su segundo default de este tipo. La novedad llegó apenas un día después que el Banco Patagonia informó que pretende correr a la empresa del cobro de cuentas por cobrar de sus famosas “mini cuotas” integradas en fideicomisos.
El presidente de la firma Manuel Ribeiro, en la nota enviada ayer a la Comisión Nacional de Valores (CNV), explicó que la cuarentena obligatoria dispuesta por el Gobierno para frenar el avance de la pandemia de coronavirus fue la gota que rebalsó el vaso y llevó al default a la empresa: “Las consecuentes decisiones de Autoridades Locales y Nacionales impusieron el cierre de todas las sucursales y el aislamiento de todo el personal de la emisora, con excepción de las personas afectadas a entregas de operaciones concertadas por e-commerce”.
Ribeiro le había pedido tiempo a los bancos para presentar un plan de reestructuración de deuda, pero el plazo venció el pasado 31 de marzo. En el interín la cuarentena obligatoria alteró los planes de la cadena.
“Semejante restricción, en los hechos produjo la interrupción de los circuitos de venta y cobro y la consecuente y abrupta caída de las ventas y de los ingresos respectivos, tanto de operaciones nuevas como de las cobranzas pendientes de créditos exigibles. Toda esta situación es consecuencia directa de la necesaria vigencia de las restricciones operativas mencionadas, que constituyen, como resulta de los propios Considerandos de las normas citadas y sus complementarias, un hecho impeditivo de fuerza mayor o caso fortuito, que imposibilita hacer frente a los pagos referidos y cuya notoriedad exime de acreditaciones adicionales. Es de señalar que aún no nos es posible estimar la dimensión del impacto que esta situación de emergencia puede generar en la situación de caja y los resultados de la empresa, lo que dependerá de su duración y de las posibilidades y modos de reanudación de las operaciones”, cierra Ribeiro en la comunicación enviada a la CNV.
Ribeiro acumula también deudas por más de $1.300 millones entre cheques rechazados y créditos tomados con entidades bancarias que hasta el mes pasado buscaba reestructurar.