30 de noviembre 2001 - 00:00

Ruckauf, en dificultades

El grupo estadounidense Enron encaró un megaproyecto millonario en la Argentina como accionista mayor de Azurix, firma prestataria del servicio de agua y cloacas.

Compró, por 438 millones de pesos, Obras Sanitarias de Buenos Aires (OSBA)
, una compañía estatal que cubría 70 municipios bonaerenses.

Tomó el control en julio de 1999, invirtió más de 100 millones de dólares y, dos años después, renunció a la concesión, en un conflicto judicial aún pendiente.

Fue un proceso particular: en la licitación, Azurix ofertó casi el triple que el segundo interesado (que licitó con 180 millones) para quedarse con OSBA.

En La Plata, interpretan que el grupo de origen estadounidense cometió un «error de cálculo y proyecciones».

De hecho, a dos años de manejar el servicio de agua, la compañía decidió retirarse: su argumento fue que la concesión es «económicamente inviable».

Antes pidió al gobierno que autorice un aumento de tarifas y flexibilice el plan de inversiones establecido por contrato que fija desembolsar 1.300 millones de pesos en 5 años. Carlos Ruckauf desoyó ambas solicitudes por considerar que el servicio es «deficitario». Es cierto: la prestación tuvo problemas en buena parte de la provincia.

Ante eso, Azurix renunció a la concesión -denunciando incumplimientos por parte del Estado provincial-y
llevó el caso a tribunales internacionales.

Legalmente, se apoyó en el tratado de inversiones recíprocas que rige entre la Argentina y EE.UU. La provincia apeló y demoró la resolución final.

Actualmente, Azurix continúa prestando el servicio de agua y cloacas a casi 4 millones de bonaerenses, pero espera retirarse definitivamente en enero o febrero de 2002.

Un convenio que involucraba casi 2.000 millones de dólares -1.800 privados y más de 100% el Estado-y estaba previsto para durar 30 años se caerá en 30 meses.

El caso bonaerense no fue el único negocio de Enron en la Argentina. También vía Azurix, intervino como socio minoritario en Obras Sanitarias de Mendoza. Allí está asociada a la compañía francesa SAUR, una de las firmas europeas de mayor peso en materia energética.

Las inversiones en Buenos Aires y Mendoza formaron parte de una estrategia de expansión al sector de agua que encaró en Sudamérica, pero que luego decidió congelar.

Dejá tu comentario

Te puede interesar