Sale YSL, entra Christian Lacroix: en lo que podría ser el primer paso de la retirada de la marca fundada por Yves Saint Laurent, el empresario Mario Siganevich reconvirtió su local de Paseo Alcorta para que a partir de ayer sea ocupado por «la otra» marca francesa.
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«En realidad, respondimos a una sugerencia de la gente de APSA (los dueños del shopping) que querían darle un perfil más moderno; teníamos dos locales, uno de YSL y otro de Christian Lacroix, cerramos éste y pusimos dama y hombre en el que era de YSL. Además, nos parece (y a ellos también) que el shopping ya tenía demasiadas marcas de varón», dice Siganevich, que admite haber gastado $ 500.000 en el cambio.
La expansión de Christian Lacroix obedece, seguramente, también al hecho de que las grandes marcas de indumentaria están retirando todas las franquicias en el mundo a medida que se vencen los contratos, para tener sólo un megalocal en cada gran ciudad en el que se venden prendas fabricadas por la casa central y no localmente. En este sentido, desde hace meses circula el rumor de que la licencia maestra de Christian Dior, en manos de la familia Heller (sin relación con el presidente del Banco Credicoop), también estaría a punto de caducar.
Expansión
«No es el caso de Lacroix: ellos están expandiendo su negocio de franquicias, y además 80% de lo que vendemos se hace en la Argentina, pero con tela importada. Están tan satisfechos con nuestra confección que usan nuestras prendas como muestra para los futuros licenciatarios en otros países de Oriente y Europa. Desgraciadamente, tenemos que usar telas de Brasil y Uruguay porque nosotros no tenemos calidad ni variedad, y ellos sí.»