Salvataje de Alan Greenspan a las Bolsas y a la Argentina
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El presidente de la Reserva Federal reconoció ayer por primera vez públicamente que la economía de los Estados Unidos se ha «moderado apreciablemente» y se declaró alerta ante la posibilidad de que la caída de las acciones puedan afectar al consumo.
En palabras más técnicas Greenspan dijo: «En una economía que ya ha perdido cierto ímpetu, hay que permanecer alerta a la posibilidad de que una mayor cautela y el debilitamiento en los valores de los activos en los mercados financieros podrían dar señales o precipitar una excesiva caída en los gastos de las familias y las empresas».
En ese momento, muchos banqueros presentes habrán pensado que quien hoy está preocupado porque la caída de la Bolsa puede arrastrar a la economía el 5 de diciembre de 1996 calificó al «boom» bursátil como «exuberancia irracional».
Sorprendente
Al hablar en la conferencia invernal de gestión de la sociedad de bancos nacional America's Community Bankers, el funcionario sorprendió a los que lo escuchaban cuando les pidió a los banqueros que no sean tan estrictos con las normas para prestar dinero ya que «privarán de crédito a los prestatarios con perspectivas creíbles».
«Si bien será necesario tener más cautela respecto de hace dos años, en la concesión del financiamiento -dijo-, los bancos deberían seguir proporcionando el justo auxilio a las empresas que proponen interesantes planes de negocios.»
Las compañías norteamericanas hoy tienen dificultades en hallar dinero -explicó-, como consecuencia de la retracción de los mercados financieros.
Greenspan está preocupado porque hay empresas que merecen créditos y no lo obtienen. Los mercados financieros funcionan «razonablemente bien y el crédito sigue fluyendo, aunque admito que con disponibilidad reducida para los prestatarios de calificación menos que excelente», dijo el titular de la Fed.
La frase no parecía pronunciada por Greenspan, quien hace unos meses les pedía a los bancos que endurecieran sus políticas de crédito y les recordaba que «los peores créditos se dan en los mejores momentos de la economía».
El optimismo que insufló Greenspan no significa que la baja de tasas se producirá el próximo 19 de diciembre cuando se reúna el Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal. Lo que sí cambiará ese día será la advertencia. Hasta ahora, la Fed mantenía las tasas sin cambios, pero avisaba que las podía subir si las presiones inflacionarias seguían al acecho. En la próxima reunión esa advertencia puede tornarse neutra o a la baja de tasas, lo que significa que en el futuro puede decidir un recorte de tasas. En la primera reunión de 2001 se cree que directamente el Comité dispondrá la baja de la tasa en un cuarto de punto a 6,25% anual.
La Fed aumentó las tasas seis veces desde junio de 1999 a mayo pasado. La tasa de 4,5% subió en ese lapso a 6,5% actual, el nivel más alto en nueve años y medio.
Los ajustes que hoy obligan a Greenspan a admitir que el freno de la economía fue muy grande provocaron que el crecimiento del PBI en el tercer trimestre bajara a 2,4% anual, contra 5,6% del trimestre anterior. También bajó el consumo, la fabricación de autos y la construcción de viviendas, al tiempo que se retrajo el crédito al consumo y el hipotecario.
Para la Argentina una baja de tasas en 2001 significaría un ahorro de $ 32 millones por cada cuarto de punto de recorte. Pero ése no es el mayor beneficio. Las calificadoras de riesgo podrán mejorar las perspectivas de muchas empresas que han quedado afuera del mercado ante la posibilidad de peores balances. Esto significa que va a haber más dinero disponible para créditos, porque para los fondos de pensión es muy importante la calificación de la empresas, pues para invertir, debe cumplir normas estrictas.
Además, al bajar la tasa de interés en los Estados Unidos, habrá quienes se tienten a buscar mayores ganancias afuera y comprarán emisiones de bonos de países emergentes, lo que aumentará el monto de crédito disponible para estos países que hoy están afuera del mercado, incluyendo a la Argentina y Brasil. En otras palabras, vuelve a armarse el mercado de crédito y siempre habrá más dinero disponible para el país, que así no tendría que utilizar el blindaje financiero.
Greenspan admite
En su más amplia admisión de que la economía se ha frenado muy fuerte, Greenspan dijo: «Más recientemente, el ritmo de la expansión de la actividad económica se ha moderado visiblemente, en parte porque las condiciones más estrictas del crédito han tenido cierto efecto en áreas de la economía sensibles a los intereses».
Pero para que los banqueros comprendan que la baja de tasas no será exagerada les recordó: «La situación econó-mica actual no es en nada comparable con la de 1998», cuando estalló Rusia después de la crisis asiática. En ese momento, Greenspan dispuso tres bajas consecutivas de las tasas de interés y salvó a los Estados Unidos de la recesión.
Pero si llamó la atención este reconocimiento, sorprendió mucho más que el peligro inflacionario no fuera el tema principal de su disertación por primera vez en años. Una economía que se desacelera «es más vulnerable a factores imprevistos», dijo.
Señaló así que el fuerte aumento de los precios de la energía, si continúa, «sería preocupante» porque «podría engendrar a la vez riesgos de inflación y de recesión».
Pasando a la cuestión de la desocupación, Greenspan agregó que el mercado del trabajo está en una situación excepcional, pero el reciente aumento en el número de pedidos de subsidios de desocupación podría indicar el comienzo de una fase más favorable.
La tasa de desocupación actual es de 3,9%, la más baja en 30 años. Greenspan se siente más cómodo si esa tasa sube a 4,5%, porque se aquietarán las presiones salariales, que son uno de los factores que presiona a la inflación, por el mayor consumo que desata el aumento del ingreso en las familias.




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