8 de julio 2003 - 00:00

Se achica la ventaja de la Argentina para exportar

La evolución de los precios internos, mayoristas y minoristas, y las depreciaciones que la crisis argentina desencadenó en las monedas vecinas se devoraron buena parte de las ventajas de la devaluación. Hasta ayer, el dólar subió 181%, pero la mejora real del tipo de cambio entre el peso y el resto de las monedas de los países a los cuales se exporta fue sólo 46%. Ese porcentaje es la mejora real de competitividad que hasta el momento dejó como saldo la devaluación, y se achica en la medida en que otras monedas se deprecian. Que el dólar en el mercado local baja o que los precios internos suben explica por qué no hay boom exportador, por qué las cantidades exportadas apenas responden al nuevo esquema cambiario. Y por qué es muy arriesgado esperar construir un modelo exportador sólo apoyado en el tipo de cambio. Es que, además, el tipo de cambio efectivo que reciben los sectores se ve reducido por las retenciones y subas de precios propias de cada actividad, en algunos casos con un alto porcentaje de insumos importados. Con Uruguay, la mejora real lograda en el tipo de cambio es de 24,7%, con Paraguay 20%, con Brasil 40% y con Chile llega a 49 por ciento.

Se achica la ventaja de la Argentina para exportar
La ganancia de competitividad real que dejó para el sector exportador la devaluación del peso es apenas 25,4% de lo que indica el valor del dólar. Si bien ayer la divisa norteamericana cerró a $ 2,81, es decir, acumula un aumento de 181% desde los primeros días de enero de 2002, la mejora real del tipo de cambio entre la moneda argentina y el resto de las monedas de los países a los cuales se exporta es mucho más discreta: apenas llega a 46%. Es decir, la mejora real del tipo de cambio multilateral o, lo que es igual, la ganancia real de competitividad que tuvo el país en función de lo que sucedió con las monedas de todos los países del mundo a los cuales se exporta y de la evolución de los precios en cada una de esas naciones, ponderando cada uno de estos mercados por el peso que tiene en el total exportador, es en realidad sólo 25,4% de lo que subió el dólar.

¿Dónde quedó la diferencia? En la suba de precios internos que desencadenó la devaluación, que asciende a 39,7% en el caso de los minoristas y a 112,5% para los mayoristas, y en lo que sucedió con los precios y las monedas de muchos de los países a los que se exporta.

Justamente el éxito de una devaluación como vía para mejorar la competitividad se mide por el traslado de esa devaluación a los precios. Cuanto menor es el traslado, mayor es la ganancia. Pero, además, con lo que sucede tanto en precios como en el tipo de cambio de las economías vecina, con las cuales existe mayor fluidez del comercio. Para tener una idea de cómo le fue a la Argentina: las monedas de los principales países de América latina a los que se envían productos también se depreciaron frente al dólar, arrastrados algunos por la crisis local y otros por debilidades propias, y reduciendo la competitividad argentina en esos mercados.

Estos movimientos de precios traducen por qué, a pesar de la devaluación, las exportaciones no pegaron un salto. Eso explica también por qué en los primeros cinco meses del año las cantidades exportadas tan sólo crecieron 3%.

Según el índice de tipo de cambio real multilateral que elabora el Centro de Estudios de la Producción (CEP) para saber cuál fue la ganancia real de competitividad que dejó la devaluación en función de lo que sucedió con las monedas y los precios de todos los países del mundo a los cuales se exporta, en diciembre de 2001 ese índice tenía valor 100. En tanto siguiendo la misma metodología que utiliza el organismo, se puede estimar que hacia mayo ese valor se habría se ubicado en 150,4, es decir apenas 46% del valor que tenía durante los últimos días de la convertibilidad.

• Corta duración

La diferencia cambiaria abrumante que logró la Argentina cuando el dólar comenzó a subir sólo duró hasta mediados de 2002. La moneda norteamericana llegó a tocar los $ 4 y el contagio a los países vecinos avanzaba lentamente. Hacia mayo de 2002 la mejora real en el tipo de cambio se ubicaba en 82% y el índice multilateral alcanzó un valor máximo de 187,5 convirtiendo a la Argentina en uno de los países más baratos del mundo. Pero la falta de crédito y la vorágine en la cual se realizó la devaluación impidieron aprovechar esa ventaja cambiaria. En tanto, desde julio del año pasado esa mejora comenzó a perderse: la mayoría de las economías vecinas y con las cuales Argentina mantiene un comercio activo también fue arrastrada por devaluaciones en sus monedas, y el dólar en la Argentina comenzó primero a estabilizarse y luego a bajar.

En Brasil, Uruguay y Paraguay hacia donde en 2001 se exportaba 47% de las exportaciones a América latina, la crisis local desencadenó devaluaciones inmediatamente en sus monedas. Con Uruguay, el tipo de cambio bilateral se encuentra ahora sólo 24,7% arriba de diciembre de 2001, con Paraguay la ganancia real de competitividad es de solamente 20,4%, según los datos del CEP, mientras que con Brasil ese nivel es de 40%. Hacia el año pasado, esas ganancias se llegaron a ubicar en 78,3%, 78,1% y 85%, respectivamente.

No fueron los únicos países que se comieron la devaluación argentina:
Bolivia, Venezuela y México también ayudaron a través de sus movimientos de precios internos a reducir la ganancia real de competitividad que dejó la devaluación a un año y medio de implementarse.

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