Se achica la ventaja de la Argentina para exportar
La evolución de los precios internos, mayoristas y minoristas, y las depreciaciones que la crisis argentina desencadenó en las monedas vecinas se devoraron buena parte de las ventajas de la devaluación. Hasta ayer, el dólar subió 181%, pero la mejora real del tipo de cambio entre el peso y el resto de las monedas de los países a los cuales se exporta fue sólo 46%. Ese porcentaje es la mejora real de competitividad que hasta el momento dejó como saldo la devaluación, y se achica en la medida en que otras monedas se deprecian. Que el dólar en el mercado local baja o que los precios internos suben explica por qué no hay boom exportador, por qué las cantidades exportadas apenas responden al nuevo esquema cambiario. Y por qué es muy arriesgado esperar construir un modelo exportador sólo apoyado en el tipo de cambio. Es que, además, el tipo de cambio efectivo que reciben los sectores se ve reducido por las retenciones y subas de precios propias de cada actividad, en algunos casos con un alto porcentaje de insumos importados. Con Uruguay, la mejora real lograda en el tipo de cambio es de 24,7%, con Paraguay 20%, con Brasil 40% y con Chile llega a 49 por ciento.
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La diferencia cambiaria abrumante que logró la Argentina cuando el dólar comenzó a subir sólo duró hasta mediados de 2002. La moneda norteamericana llegó a tocar los $ 4 y el contagio a los países vecinos avanzaba lentamente. Hacia mayo de 2002 la mejora real en el tipo de cambio se ubicaba en 82% y el índice multilateral alcanzó un valor máximo de 187,5 convirtiendo a la Argentina en uno de los países más baratos del mundo. Pero la falta de crédito y la vorágine en la cual se realizó la devaluación impidieron aprovechar esa ventaja cambiaria. En tanto, desde julio del año pasado esa mejora comenzó a perderse: la mayoría de las economías vecinas y con las cuales Argentina mantiene un comercio activo también fue arrastrada por devaluaciones en sus monedas, y el dólar en la Argentina comenzó primero a estabilizarse y luego a bajar.
En Brasil, Uruguay y Paraguay hacia donde en 2001 se exportaba 47% de las exportaciones a América latina, la crisis local desencadenó devaluaciones inmediatamente en sus monedas. Con Uruguay, el tipo de cambio bilateral se encuentra ahora sólo 24,7% arriba de diciembre de 2001, con Paraguay la ganancia real de competitividad es de solamente 20,4%, según los datos del CEP, mientras que con Brasil ese nivel es de 40%. Hacia el año pasado, esas ganancias se llegaron a ubicar en 78,3%, 78,1% y 85%, respectivamente.
No fueron los únicos países que se comieron la devaluación argentina: Bolivia, Venezuela y México también ayudaron a través de sus movimientos de precios internos a reducir la ganancia real de competitividad que dejó la devaluación a un año y medio de implementarse.



