Se queda ya sin margen de maniobra el equipo económico por las constantes postergaciones que viene introduciendo en la oferta a bonistas. Todavía no hay un anuncio oficial con la designación del banco que actuará como agente de la operación. Trascendió que anoche Roberto Lavagna habría optado por seleccionar al Bank of New York nuevamente. Sería lo lógico: era la entidad que venía desempeñándose con el gobierno desde el inicio del proceso. Lo no lógico fue, hace tres semanas, interrumpir el trabajo de esa entidad, hablar de conspiradores en el exterior contra la Argentina e introducir una demora innecesaria en toda la propuesta a bonistas. Aun así, es prácticamente imposible que Roberto Lavagna pueda cumplir con su promesa de iniciar la oferta el 17 de enero. Se insiste en que en el mejor escenario se debería pasar al 31. El ministro sabe que su continuidad en el Palacio de Hacienda corre peligro ante una nueva demora. Por eso, ayer se trabajó como un día normal en la Secretaría de Finanzas, y la reelección del Bank of New York apunta en ese sentido.
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Primó nuevamente la lógica al momento de definir la entidad actuante y, fundamentalmente, para evitar que toda la operación pase a marzo: el BoNY es la entidad que ya venía trabajando y se evita Economía empezar de cero con el ingreso de un nuevo banco. Claro que para ello, Roberto Lavagna deberá digerir el blanquear el mal paso realizado, primero al suspender la relación con el BoNY y ahora al reincorporarlo como agente del canje. Todo costó perder casi un mes en la transacción. Informate más
El dato con la designación del banco agente del canje es esperado ansiosamente en el mercado financiero: es que una demora adicional del anuncio y, por ende, de toda la operación hubiera hecho retroceder los precios de los títulos posdefault. Igualmente hay dudas remanentes sobre la capacidad que tiene el equipo económico de llegar al 17 de enero, por lo que el anuncio del retorno del BoNY tampoco generaría precisamente una ola de compras sobre los activos argentinos. Sí abre las esperanzas de que se reencauce el proceso.
El BoNY, en realidad, nunca quiso renunciar a trabajar con el gobierno argentino. Lo único que solicitó fue más tiempo para cumplir con todo el proceso, y ese pedido más que nada estaba fundamentado en las demoras en que había incurrido el propio equipo económico.
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