San Pablo (especial) - «Los controles de precios sólo provocan desabastecimiento y falta de inversión. La Argentina va a tener que afrontar una mayor inflación y aplicar una política monetaria más rígida.» Así lo dijo Tomás Málaga, economista jefe del Banco Itaú, quien también destacó los problemas institucionales del país y cómo la política de tipo de cambio alto afectó a determinados sectores de Brasil, como el calzado y la industria textil.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En un encuentro con la prensa argentina, uruguaya y chilena, realizado en la sede principal de la entidad, el economista expuso sus perspectivas acerca de la evolución económica de Brasil y de América latina en general. En ese sentido, es optimista y espera que la bonanza económica continúe en los próximos años, impulsada por la mejora en los precios de los bienes exportables. «Así -reflexionó-, a veces no es necesario ser bueno, alcanza con tener suerte.» Es que este panorama internacional favorable, dijo Málaga, así como engrosó las cuentas corrientes de los países latinos, a su vez les «generó complacencia, frenando reformas y la promoción de inversiones que son necesarias para la economía».
Los ejemplos claros son Venezuela, Brasil y la Argentina, siendo siempre Chile la excepción de la regla. En el caso de la Argentina, también destacó el retroceso que están mostrando las reformas laborales, al ir en contra de la flexibilización de los 90. «Es un costo que puede afectar las inversiones», observó. Lo positivo es que no considera como problemática una inflación de 12%, ya que «da para administrarla y es más baja de lo que se esperaba». Sin embargo, Málaga no deja de advertir que «cualquier choque internacional podría generar una inflación de 15%-17% y afectar el crecimiento económico».
En cuanto a la economía internacional, el economista nacido en Perú y radicado en Brasil hace ya varios años se muestra preocupado por las diferencias que existen entre la infraestructura de los países de Asia y de América latina. El ejemplo más notable es el de los puertos de Brasil, con barcos que tienen que esperar para ingresar. También destaca la brecha existente entre el crecimiento de ambos emergentes y los problemas de regulación que afectan a la región en general, con una baja calidad en los servicios prestados. «La evidencia está en la Argentina, parte en Brasil y más recientemente en Bolivia con los problemas contractuales con Petrobras», destacó. Se mostró, además, conforme con el ingreso de Venezuela al Mercosur. «Lo que hay que hacer -dijo- es trabajar en conjunto y poner mayor foco en Estados Unidos y en Europa; cuantos más seamos, mejor.» Sin embargo, negó la posibilidad de que Brasil firme un TLC con EE.UU.