25 de junio 2007 - 00:00

"Se aplicó política energética populista"

La revista inglesa "The Economist" publicó un artículo sobre la crisis energética argentina. La nota hasta recuerda la frase (poco feliz) de Guillermo Moreno quien aseguraba que iba a " llover gasoil". Además, aconsejan terminar con los controles y adoptar la medida de llevar las tarifas a sus precios en dólares.

  • El año pasado cuando el invierno hizo llegar a la infraestructura energética a casi su punto de inflexión, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, aseguró que los faltantes de combustible serían temporarios. «Va a llover gasoil», juró. Actualmente, cuando el país enfrenta su peor escasez de energía de los últimos 20 años, sólo unas pocas gotas de gasoil traerían alivio. · Distintos analistas predijeron que las consecuencias de las políticas energéticas populistas se sentirían este invierno. Durante la crisis económica de 2001, el gobierno convirtió las tarifas de dólares a pesos, lo que representó un recorte de dos tercios de su valor real. Desde entonces, sólo un puñado de pobres incrementos fueron permitidos. Es así que los precios de la energía son 40% menores que en los países vecinos.

  • Inversiones detenidas   

  • Esto causó que las inversiones desde el sector privado energético se detuvieran, en un país en el que la economía creció a 9% en los últimos años. Como resultado, las reservas argentinas de gas pasaron de ser de más de 20 años (a mediados de los 90) a menos de 10 años. Además, no será posible producir suficiente electricidad para cubrir una demanda excepcional.

  • Para enfrentar estos picos de demanda el gobierno desplegó un arsenal de medidas de corto plazo a un costo alto: la suspensión de exportaciones de gas a Chile, que tensó las relaciones transandinas; importó combustible líquido desde Venezuela y electricidad de Uruguay y Brasil a precios sumamente caros; y a través del racionamiento hirió la producción industrial y el clima de inversiones en general.

  • Ejecutivos energéticos, consultores y economistas están de acuerdo sobre los pasos a seguir. Los controles de precios, que no sólo desalientan inversiones sino también presionan sobre la demanda, necesitan ser reemplazados por un sistema transparente de tarifas controladas para los sectores de menores ingresos y con precios de mercados para el resto de la población.   

  • El gobierno necesita convencer a los inversores de que sus derechos y contratos serán respetados antes de que éstos coloquen los millones de dólares necesarios para llevar el sistema energético al nivel adecuado. Pero esto significaría un fin para el gas y la electricidad baratos que la clase media considera un derecho inalienable, y menos aún en un año electoral.
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