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Las presiones de los molinos brasileños, con opiniones que son reflejadas en la prensa de ese país y repercuten en la Argentina, sostienen que el ingreso de premezclas argentinas -por un volumen que este año totalizará 250.000 toneladas- «impide el crecimiento de la industria molinera» y que «al exportador argentino le resulta más barato vender la premezcla en detrimento del trigo». A esto se suma que el estado de Paraná impondrá un impuesto adicional a los productos que utilicen premezclas, un hecho que tendería a restringir las colocaciones argentinas.
El problema surge con las retenciones. Las exportaciones de trigo pagan 20% de derechos de exportación y la harina, a pesar de ser un producto con valor agregado e inversión, también paga 20%. Las premezclas (harina con aditivos o con agregados de otros ingredientes para usos específicos) pagan 5%. Es un argumento que los brasileños utilizan para decir que las premezclas llegan a su país a un valor inferior que la harina común.
«Los brasileños dicen que la venta argentina de premezclas es un fraude tributario. Por eso, acudimos a Bruselas y presentamos el caso ante la