Washington (ANSA, AFP) --Los precios de las viviendas en Estados Unidos cayeron a un nivel sin precedentes en el segundo trimestre de 2007, informó ayer un reporte de S&P Casey-Shiller, el principal grupo privado de estudios sobre el mercado inmobiliario norteamericano.
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El informe indicó que los precios de las casas cayeron 3,2% respecto del mismo período de 2006, y 0,9% en relación con el primer semestre de 2007.
La investigación indicó que en 20 áreas metropolitanas los precios de los inmuebles cayeron un promedio de 3,5% sólo en junio de 2007, en comparación con su valor de un año atrás.
«La caída de los precios de las viviendas en el mercado inmobiliario no parece detenerse», advirtió Robert Shiller, jefe de economistas de la financiera MarcoMarkets LLC y profesor de la Universidad de Yale.
La caída de los precios en las viviendas es la más importante desde 1987, cuando se creó el Indice Nacional de Precios de Viviendas, afirmó Shiller en un comunicado.
Este dato se suma al de la venta de viviendas usadas, conocido esta semana, que indica que en julio llegó al nivel más bajo en cerca de cinco años.
En este sentido, los analistas temen una agudización de la crisis del mercado inmobiliario, en un clima de endurecimiento del crédito.
La venta de inmuebles usados cayó 0,2% en julio con relación a junio para fijarse en 5,75 millones de unidades (a ritmo anual).
Falta lo peor
«Las ventas estarían sin duda en aumento si no hubiera habido problemas de liquidez en los créditos hipotecarios desde hace dos meses», estimó Lawrence Yun, economista jefe de la Asociación Nacional de Corredores de Inmuebles de Estados Unidos (NAR).
Pero los analistas subrayan que es necesario sin duda esperar un deterioro mayor. «Lamentablemente, lo peor todavía está por venir», estimó Nigel Gault, de la consul-toría Global Insight, que prevé un agravamiento de la crisis hasta mediados de 2008. El economista recuerda que la situación de hoy refleja los contratos firmados en mayo o junio, o sea antes del cambio radical de las condiciones de crédito que tuvo lugar en julio y agosto.
«Esto significa más embargos de viviendas, un aumento de la oferta y menos compradores potenciales, o sea, una reducción de la demanda», explicó. El senador demócrata Christopher Dodd había estimado la semana pasada que «entre uno y tres millones de personas pueden perder sus casas», agobiadas por el aumento de las cuotas mensuales de sus créditos a tasas variables. Sin embargo, este dato fue negado por el gobierno de George W. Bush.
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