Se firmó un apresurado acuerdo con Evo por gas
No era necesario cerrar ayer el acuerdo para renegociar el precio del gas con Bolivia. No había ningún vencimiento que lo justificara para pasar rápidamente a pagar ahora de u$s 3,5 a u$s 5 el millón de BTU. Menos, si sólo tiene vigencia hasta diciembre y no por varios años más. La premura la tenía Evo Morales ante las primeras elecciones que debe enfrentar este domingo y, de hecho, el acto de ayer en Hurlingham lo beneficia en ese sentido. Hay varios factores que deben tenerse en cuenta. Brasil considera caro el precio cerrado por la Argentina. Para Lula, Evo Morales no es confiable, algo que quedó plasmado en la última reunión de cancilleres del Mercosur en Buenos Aires hace 15 días. Allí, el brasileño Celso Amorim propuso vetar la presencia del mandatario boliviano en la cumbre de presidentes del bloque en Córdoba el 20 y el 21 de julio próximo. Lula se está preparando para bajar drásticamente la compra de gas a Evo: de los 20 millones de metros cúbicos diarios, dejará de comprar 25% de una sola vez. Y 50% de la industria de su país puede operar con fueloil. Sorprendieron ayer algunos elementos adicionales del acuerdo: la Argentina se compromete a financiar una planta de separación de gases en Bolivia para que llegue despojado de sus componentes más ricos al país. Conclusión: muchos aspectos indefinidos, certidumbre de precio y volumen sólo hasta fin de año, y negociación que tranquilamente se podría haber demorado.
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Néstor Kirchner y Evo Morales saludan, abrazados, en el acto en Hurlingham, donde firmaron convenios bilaterales, entre ellos la provisión de gas de Bolivia a la Argentina.
Otro dato llamativo es que la Argentina se comprometió a financiar la construcción de una planta de extracción de licuables en territorio boliviano que será propiedad de YPFB. Lo más curioso es que no se fija un mecanismo de adecuación de precios para cuando nuestro país reciba lo que se denomina gas natural despojado (de los gases más caros).
De todas formas, aun con los vacíos que tiene, el convenio demostraría una mayor racionalidad de Bolivia que la expresada por varios de sus funcionarios. Ni el gobierno de Morales ni el argentino podían fijar precio más allá del corto plazo, porque Bolivia tiene que acordar primero con Brasil, su principal comprador, mucho más dependiente que nuestro país de la exportación de gas boliviano.
Morales enfatizó ayer que el precio de 5 dólares «es un beneficio para mi país, un alivio económico». Agregó que el entendimiento con la Argentina abrirá «negociaciones con otros gobiernos» y aseguró estar «dispuesto a aumentar los volúmenes de gas» hacia nuestro país.
Por su parte, el ministro de Hidrocarburos de Bolivia, Andrés Soliz Rada, indicó que «el gas boliviano no va a ir a Chile por lo menos en los próximos tres años, hasta que haya un gasoducto más grande y, entonces, las necesidades argentinas van a ser tan grandes que tampoco el gas boliviano va a ir a Chile».
Añadió que quieren venderletermoelectricidad al país trasandino y «guardar el gas natural para la negociación marítima».
El funcionario afirmó que a Brasil le están pidiendo «como base de negociación un precio de 7,5 dólares porque los fuel con que Brasil equipara el gas boliviano tienen ese precio en San Pablo». «Les pedimos el precio de mercado más 0,50 por el ajuste ecológico», añadió.
En el cálculo de Bolivia, el precio de 5 dólares a pagar por nuestro país implica una suba de 56% porque la comparación se efectúa contra el valor de 3,20 dólares fijado en marzo de 2004. Pero ese precio se fue ajustando por una fórmula que contempla precios internacionales, y hoy promedia 3,60 dólares, con lo cual el aumento es de aproximadamente 40%.
Según Soliz, «Bolivia aceptó el precio de 5 dólares que ofrecía la Argentina, contra los 5,50 pretendidos por Bolivia con la condición, como compensación, de que la Argentina financie mediante un crédito preferencial la construcción de una planta separadora de gases».
Aun con condiciones, el nuevo precio acordado operaría como referencia para toda la región, y en ese sentido, Bolivia quedó en posición ganadora.




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