El petróleo subió ayer a más de 61 dólares por barril tras haber caído a un mínimo de seis meses el miércoles, pero la ganancia fue limitada por robustas existencias de combustibles en Estados Unidos y las esperanzas de que los diálogos con Irán pueden evitar una crisis sobre su programa nuclear.
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El crudo dulce y liviano estadounidense ganó 85 centavos, para cerrar a 61,59 dólares el barril; mientras que el crudo Brent de Londres subió 87 centavos, a 61,34 dólares el barril.
«Creo que subimos por elementos técnicos (...), la gente también está cazando gangas», dijo Mike Fitzpatrick, vicepresidente de gerencia de riesgo de Fimat en Estados Unidos.
El miércoles, el contrato de pronta entrega del crudo estadounidense se desplomó a un mínimo de 59,80 dólares el barril antes de recuperar terreno a 60,46 dólares, su precio de cierre más bajo desde el 20 de marzo y cerca de 18 dólares por debajo del récord de 78,40 dólares alcanzado en julio.
La reciente caída de los precios fue la más pronunciada en 15 años y ha elevado las expectativas de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) pueda recortar sus suministros, aunque hay opiniones divididas sobre el nivel en el que la producción sería reducida.