Porque «si bien es cierto que el crecimiento económico ha perdido relevancia a la hora de efectuar el análisis del presupuesto elaborado, se vuelve relevante porque
A diferencia de los presupuestos de la última década, donde los grados de libertad para dar rienda suelta a los incrementos de gastos descansaban en la proyección de crecimiento, paquetes impositivos y la mejoría proyectada en la administración tributaria,
Sin embargo, sobre este aspecto el informe adelanta que la inconsistencia que se observa en ciertas variables macroeconómicas hacen difícil prever un escenario como el planteado en el presupuesto 2003. «Niveles de pobreza crecientes (54%) y desempleo y subempleo con guarismos sin precedentes (22% y 19%, respectivamente) dan cuenta de ello», señala y explica que «esto se torna más preocupante cuando se incorpora al análisis la divergencia observada entre los precios mayoristas y minoristas y la magnitud de la deuda publica como proporción de la economía (mas de 150% del PBI y 1.200% de la recaudación tributaria)» ya que plantean dudas acerca de la capacidad de recuperación de la viabilidad fiscal sin un replanteo de fondo de la cuentas públicas.