Se repite absurda impasse en el conflicto gobierno-campo
Es una crónica de fracasos encadenados. El país vivió hasta anoche pendiente de que el gobierno y los dirigentes del campo encontrasen un acuerdo en una disputa que lleva ya 72 días con pérdidas altísimas en lo político y en lo económico y cuya responsabilidad les corre a los dos sectores. Fracasó la reunión al decirse los representantes del campo defraudados por la negativa del jefe de Gabinete y del ministro de Economía en discutir las retenciones móviles y el cumplimiento efectivo de otras medidas. A tal exasperación se llegó, que por un momento los representantes del campo se atrincheraron en el despacho de Carlos Fernández y amenazaron con quedarse hasta escuchar una solución. Alberto Fernández insistió en una larga conferencia de prensa en que había sido una reunión positiva y repitió sus argumentos. Pareció aplicar el criterio oficial de presionar sobre el campo, como lo hizo ayer Cristina de Kirchner en una reunión con gremios, y esperar el resultado de los dos actos del domingo en donde se medirán fuerzas. Mañana los ruralistas decidirán qué harán, piensan en un nuevo paro mientras que anoche Alfredo de Angeli volvía a cortar la ruta en Gualeguaychú. Absurdo.
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Eduardo Buzzi (FAA), Mario Llambías (CRA), Fernando Gioino (Coninagro), Luciano
Miguens (SRA) y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
«¿Que lo levantemos?», preguntó en voz baja uno de los dirigentes.
«Nos parece que el diálogo, en estas condiciones, debe esperar que pase el 25 de mayo», remató el jefe de Gabinete.
Para los ruralistas resultó que «ahora el obstáculo es el acto en Rosario», según contó Buzzi a la salida del encuentro.
Además, el dirigente -uno de los más combativos- sentenció que «la reunión fue mala, hay una actitud de dilatar los tiempos. La conferencia de prensa de los funcionarios buscó manipular a la opinión pública. Les dijimos que ya no hay margen de tiempo, hay mucha bronca y necesitamos que los ministros den la respuesta hoy mismo».
Por su parte, durante el encuentro, el jefe de Gabinete apuntó a la informalidad del sector, poniendo la lupa en los mercados granarios y la falta de trigo para el mercado interno.
Otro ítem importante fue el de la carne: mientras desde el gobierno se basaron en datos de la ONCCA para demostrar que las exportaciones de carne están funcionando bien, los ruralistas insistían en que los montos para exportar son escasos y que hoy la Argentina tendría que estar vendiendo unas 45.000 toneladas de carne por semana, cuando sólo vende alrededor de 20.000.
«No pasó nada, eso es lo que más nos preocupa. Hablamos de todos los temas menos de las retenciones porque siempre hay un pretexto político para no avanzar con ese tema», sostuvo ante este diario Mario Llambías.
El dirigente explicó, además: «El power point que presentaron los funcionarios lo tenían hecho antes de que terminara la reunión, es decir que más allá de lo que nosotros dijéramos, la decisión ya estaba tomada», y agregó: «Me siento triste, no veo soluciones para el país».
Las economías regionales y la concentración de la tierra cultivable en pocas manos también fueron temas tratados en el encuentro. Se habló, incluso, de formular una nueva Ley de Arrendamiento de la Tierra.
Desde el gobierno volvieron a repetir que «el 20% de los productores concentra el 80% de la soja» y a defenestrar a la soja, incluso el jefe de Gabinete la llamó «planta». Aunque explicó luego que se trabajó para encontrar una salida a este conflicto de los mercados, que llegaría recién la semana que viene.
Además, el gobierno insistió con las medidas que ya tomó para los pequeños y medianos productores.




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