2 de mayo 2008 - 00:00

Se repite el nuevo ministro con fracaso de sus antecesores

Guillermo Moreno, Carlos Fernández, Miguel Peirano, MartínLousteau, Roberto Lavagna y Felisa Miceli.
Guillermo Moreno, Carlos Fernández, Miguel Peirano, Martín Lousteau, Roberto Lavagna y Felisa Miceli.
Carlos Fernández le reclamó a Cristina de Kirchner el control absoluto sobre el INDEC, la Secretaría de Comercio Interior y todas las herramientas con que el gobierno intenta controlar los precios. Eso implica ir directamente contra Guillermo Moreno, por lo que el tema será con seguridad punto de discusión esta semana en el retiro presidencial en El Calafate. Moreno es para algunos funcionarios del gobierno (por ejemplo para el ministro Florencio Randazzo) hoy imprescindible. Para otros, cada vez más, es el responsable de que se hable de una inflación anual de 30% y de que ni siquiera el oficialismo pueda saber exactamente hacia dónde marchan los precios.

Pero la pelea interna que puede desatar dentro del gabinete este hombre que, aunque kirchnerista, es un recién llegado a las ligas mayores, no tiene precedentes en esta administración. Moreno es quien consiguió quedarse en el gobierno tras la salida de Roberto Lavagna. Aumentó su poder con las renuncias de Felisa Micheli, Miguel Peirano y pareció lo mismo con la de Martín Lousteau. Y aunque estuvo siempre asociado al poder político de Julio De Vido, medio kirchnerismo hoy espera una reacción del gobierno para poder dar una señal de cambio frente a un futuro que avizoran complicado.

El impacto de esa pelea alcanzó el miércoles a todo el gobierno. El Senado se movió al ritmo de los rumores de renuncia del jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Era obvio que la permanencia o no del jefe de la Administración Pública en su cargo y sus supuestas disputas con el marido de la presidente de la Nación fueron argumento suficiente para alimentar el pánico que recorrió los bloques peronistas de ambas cámaras.

Pero no fue la única preocupación de ese día agitado, ni el único funcionario que, a pesar de su posterior desmentida, aparecía comprometiendo el universo kirchnerista. El conflicto entre los dos sectores del gobierno ameritó que un emisario del Congreso hablara directamente con el ministro de Economía para tantear el futuro después de la debilidad que les provocó a los moderados la salida, casi estudiantil, de Martín Lousteau del elenco ministerial.

  • Quiere todo

  • El mensaje que volvió fue directo: Carlos Fernández quiere todo, ya pidió controlar el INDEC, quiere que le den mando sobre la Secretaría de Comercio Interior y quiere hablar claramente de inflación para tomar medidas. De lo contrario, se amenazó, en 15 días saldrá del gobierno.

    La afirmación terminó de complicar ese miércoles no porque se considere que le faltan razones a Carlos Fernández para semejantes exigencias -todo lo contrario- sino porque hay conciencia de que, le otorgue o no Cristina de Kirchner esos pedidos, una nueva era en el gobierno va a comenzar. Los cambios que propone el nuevo ministro no son demasiado distintos, aunque tengan sus variantes, de los que Lousteau tiró sobre la mesa horas antes de irse del gobierno en un berrinche adolescente. Algunas de las medidas que sostiene ahora Carlos F. se parecen bastante a las que ideó Lousteau, aunque existe un punto en el que el nuevo ministro, según corrió por los pasillos del Congreso, es mucho más contundente: no está dispuesto a mantener una convivencia con Moreno en el gobierno.

    El INDEC, en ese escenario, es central. Es sabido que ninguna enfermedad puede detectarse si antes no se pueden verificar con certeza sus síntomas. Ese es el miedo que el ministro de Economía ya les explicó a sus íntimos: cualquier combate a la inflación, por las buenas o las malas, será ineficaz si no existe una herramienta creíble para medirla. Carlos F., como también medio kirchnerismo, está convencido de que el mayor daño que Guillermo Moreno y sus jefes le hicieron al gobierno fue la destrucción final de la credibilidad del INDEC. Imposible saber hoy si la inflación está en 35% que dice Elisa Carrió, en 25% de algunas consultoras enemigas o en 18% de las amigas. Lo que parece seguro es que no está en 8,5% de Moreno. También que aunque estuviera en un porcentaje similar hoy sería imposible transmitirlo. Por eso el ultimátum del ministro al gobierno: control inmediato del INDEC y salida de Moreno del área precios. Al menos por ahora, no está dispuesto a seguir el mismo camino que Lousteau; aunque el problema es que el último acto del ex ministro estuvo teñido por una resolución ministerial que le otorgaba el control absoluto a Moreno sobre las exportaciones, y esa pelea aún no se saldó.

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