«Los condicionantes del sector externo se mantienen sólidos y no están ligados exclusivamente a un factor. La confluencia de un tipo de cambio real alto, que contra todos los pronósticos se mantiene elevado en términos reales, con precios internacionales favorables y una mejora abrupta en la productividad de algunos sectores cuya demanda externa no compite con la interna, son los factores detrás de la sustentabilidad», afirma el Estudio Bein, y agrega que los desajustes se compensan y se extiende el horizonte del superávit.
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La consultora estima que el superávit comercial se ubicará este año en u$s 11.400 millones, casi similar al de 2005.
Desde el punto de vista de los principales riesgos, por el lado de la demanda apuntan a una desaceleración más rápida del crecimiento mundial y un ajuste de los desbalances globales que afecte la trayectoria de los precios de los commodities de exportación. En el plan local, el informe de la consultora sostiene que «las restricciones de oferta y la decisión política de seguir afectando la oferta exportadora para evitar aumentos en los precios internos podrían impactar más sobre las cuentas externas en el corto plazo y también en el mediano, en la medida en que se quiebren las señales de precios que no permitan el ajuste de la demanda en relación con la oferta, algo que derivaría en menores exportaciones y en mayores requerimientos de importados».
Cuando se aísla el impacto de los términos del intercambio (miden la relación entre los precios de exportación contra precios de importación), la balanza comercial sigue siendo ampliamente superavitaria. «Tomando los términos del intercambio de 1999, coincidentes con los precios de exportación más bajos en los últimos 15 años (20% menores que los actuales), el superávit comercial en 2005 habría alcanzado a u$s 5.000 millones, equivalentes a 2,8% del PBI.
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