Seguirá subiendo las tasas la Fed
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PERIODISTA: No hubo sorpresas ni cambios imprevistos. La Fed hizo exactamente lo que se esperaba: subió las tasas un cuarto de punto y repitió su compromiso con la estrategia del ajuste mesurado de cara al futuro mediato.
Gordon Gekko: A la par -y muy importante-se las arregló para dejar sentada una visión más crítica sobre el comportamiento de la inflación. Se afirma que las presiones han aumentado y también la capacidad de fijación de precios. Son dos comentarios filosos que estaban ausentes en el comunicado de la reunión de febrero.
P.: ¿Constituye un anticipo de que se agotan los tiempos de la mesura?
G.G.: Sí. Pero recuerde que éste es un plano donde la Fed se permite una gran volatilidad de opinión.
P.: No es una señal definitiva.
G.G.: De ninguna manera. En febrero, sin ir más lejos, se decía que la inflación estaba bien contenida. Hoy, seis semanas después, resulta que las presiones inflacionarias «han aumentado en los últimos meses». Como se ve, se trata de la parte «blanda» del comunicado.
P.: Si todo se desarrolló conforme a libreto, ¿por qué los mercados se derrumbaron luego del cónclave? Las tasas largas volvieron a escalar.
G.G.: El comunicado pone las barbas en remojo. Eso es evidente.Y espere a que se difundan las minutas de la reunión.
P.: Esa es la pieza clave.
G.G.: No diría clave pero sí la más informativa. Su lectura debería permitir calibrar mejor cuánto se ha desplazado el balance de las opiniones en el seno de la Fed.
P.: Hacia una postura más agresiva.
G.G.: Concretamente, hacia la supresión del compromiso con el ajuste « mesurado».
P.: Entonces, esta situación de vigilia se podría extender hasta mediados de abril.
G.G.: Es muy probable. Sobre todo si el informe de empleo de marzo -que se conocerá el 1 de abril-no resulta muy concluyente.
P.: Quiere decir que todavía las tasas largas tienen margen para continuar su ascenso.
G.G.: Así parece. Aunque la posición técnica del mercado ha virado ya en forma considerable.
P.: Se ha tornado más negativa.
G.G.: Tres semanas atrás los especuladores todavía apostaban a favor de la baja sede las tasas de largo plazo. Como reflejo, mantenían 80 mil contratos comprados más que contratos vendidos de bonos del Tesoro de 10 años en los mercados de futuros de Chicago.
P.: Ya no es el caso.
G.G.: La última medición revela que ahora los contratos de venta superan en casi 150 mil a sus pares de compra, en las carteras de aquellos jugadores que especulan, o sea, que no tienen cobertura en el mercado spot.
P.: Paradójicamente, esa negatividad puede terminar beneficiando a los bonos.
G.G.: Correcto. Pero la clave-reside en los tiempos. Unas semanas más de zozobra parecen inevitables.
P.: ¿Cómo entra en la ecuación la advertencia que lanzó General Motors? La deuda de la compañía se desmoronó luego que anunciara pérdidas para el primer trimestre y una sustancial reducción en sus estimaciones de ganancias para todo 2005.
G.G.: Por primera vez, desde el segundo trimestre de 2004, observamos un fenómeno de «vuelo hacia la calidad». Y los títulos del Tesoro -en ese contextoproveen el mejor refugio.
P.: Los inversores huyeron sólo de los papeles de General Motors. ¿O se trató de un proceso más amplio?
G.G.: Hubo una reacción en cadena. Una brusca revaluación del riesgo hecha a las apuradas. No se limitó a General Motors ni a Ford. Alcanzó a una multitud de emisores incluyendo también a los mercados emergentes.
P.: ¿Ese «vuelo a la calidad» no podría compensar la presión al alza en las tasas de largo plazo?
G.G.: No en los niveles actuales. Se necesitaría una crisis mucho más seria.
P.: Que no figura en los planes.
G.G.: No. Precisamente, las tasas largas suben porque la economía y los mercados internacionales ostentan una fortaleza mucho mayor que la que se esperaba...




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