10 de abril 2006 - 00:00

Semana Santa con riesgo de no poder viajar por paros

El país nuevamente a las puertas de un clásico: una huelga de transportes (en este caso, el aéreo) coincidiendo con un fin de semana largo y con pasajes agotados. Pilotos y técnicos de Aerolíneas Argentinas pondrían a prueba la tregua de Néstor Kirchner con los sindicatos, si cumplen con su amenaza de ir al paro en Semana Santa. Piden aumentos que llegan a 70%, muy por encima de lo que el gobierno está dispuesto a convalidar. Kirchner, además, decretó que hay que cumplir con frecuencias mínimas en servicios públicos esenciales, pero los posibles huelguistas aducen que su actividad no entra en esa categoría. Sorprendente afirmación, sobre todo porque hay puntos del país a los que hoy sólo puede llegarse en avión. Habrá que estar atento a lo que se negocie esta semana en el Ministerio de Trabajo: quizás algunos decidan por la mayoría dónde pasar esos días de descanso.

Esta semana promete ser de gran ocupación para los representantes de APTA, el gremio de los mecánicos que inspira el subsecretario de Transporte Aéreo, Ricardo Cirielli: además de la reunión « conciliatoria» a la que fueron convocados por la CGT para tratar de resolver la lucha con colegas de la AAA (auxiliares de a bordo), también deberán concurrir al Ministerio de Trabajo para seguir negociando sobre salarios y condiciones laborales con funcionarios y los abogados de Aerolíneas Argentinas.

Lo crucial de este encuentro es que de él surgirá si hay o no vuelos para Semana Santa. El gobierno con esto no sólo se juega la carta de la «estabilidad laboral», pregonada luego de los acuerdos alcanzados con camioneros y encargados de edificios: también pone sobre la mesa su influencia y su capacidad de hacer cumplir la norma que busca garantizar prestaciones mínimas en servicios considerados esenciales.

Es una vieja polémica: los técnicos y sus aliados de APLA (pilotos) aducen que el transporte aerocomercial no constituye un «servicio público esencial». La empresa, obviamente, sostiene lo contrario y, en caso de que no se alcanzara un acuerdo antes del miércoles, pedirá la aplicación de la norma para no afectar los vuelos de Semana Santa.

Cabe recordar que en oportunidad de la última huelga encarada por APTA y APLA a fines de noviembre, que resultó en la casi total paralización del transporte aéreo durante 10 días, el Ministerio de Trabajo resolvió aplicar sanciones a esos gremios que incluían abultadas multas y hasta la amenaza de retiro de la personería gremial. Ninguna de las cuales se llevó a cabo.

Qué sucederá el miércoles con los vuelos sigue siendo una incógnita. Los habituales voceros de APTA y APLA siguen amenazando que, de no aceptar la empresa sus demandas salariales (de 70% y 45% respectivamente) «siempre está la posibilidad de parar».

  • Crucial

    Pero los porcentajes reclamados se ubican muy por encima de lo que el gobierno está dispuesto a homologar en el actual contexto inflacionario. Por eso (aunque esta frase se haya dicho y escrito hasta el hartazgo), esta semana puede resultar crucial para el conflicto aéreo.

    En tanto, si Cirielli realmentequería que la AAA fuera expulsada del seno de la CGT, su aspiración deberá esperar al menos una semana: el Comité Central Confederal de la central obrera convocó a las dos partes, enfrentadas a muerte respecto de quién debe ser el accionista principal de Aerolíneas Argentinas, a una reunión para tratar de acercar posiciones.

    No será sencillo: los representantes de ambas organizaciones se insultaron a los gritos durante la sesión del Confederal el jueves último, cuando se trató dentro del orden del día el pedido de exclusión de la AAA de la CGT.

    La pelea viene de lejos, más precisamente cuando el grupo español Air Comet/Marsans era apenas uno de los grupos que aspiraban a quedarse con Aerolíneas, y de ningún modo el preferido por los cinco gremios que actúan en la empresa. El más entusiasta opositor a la llegada del grupo que encabezaba Antonio Mata era el propio Cirielli, quien no ocultaba sus preferencias por otros aspirantes; luego de ganar la pulseada, Mata fue anudando acuerdos con todos los sindicatos, menos con el de los técnicos que responden al hoy funcionario, quien hace poco más de un año logró sumar a APLA a su propia tropa. En este marco, Juan Manuel «Bocha» Palacios -secretario de prensa de la CGT y el más estrecho aliado de Hugo Moyano en la central obrera- anunció la convocatoria para esta semana «a los diferentes sectores que están en pugna para poder ocuparnos del reclamo legítimo de los aeronáuticos, que es el tema de su poder adquisitivo, su convención colectiva, pero fundamentalmente el tema de la seguridad».

    En el galimatías en que se ha convertido la pelea de gremios contra gremios, y algunos gremios contra la empresa, el colectivero parece haber encendido una lucecita de esperanza para Aerolíneas, al agregar: «Estamos sumamente preocupados y deseamos que el conflicto se resuelva pronto». Justamente lo que pretenden los empresarios y -según versiones nunca confirmadas- también el presidente Néstor Kirchner.
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