"Ser empresario aquí no es para cualquiera"

Economía

«La sociedad argentina es muy machista», afirmó a Ambito Financiero Liliana Magliola, dueña de la empresa Paulista, conocida antiguamente por su café y hoy por el legendario chocolate Biznikke. Hace 24 años que está a cargo de la empresa, que ya tiene más de 100 años. A continuación los pasajes más importantes de la entrevista.

Periodista: ¿Qué factores conlleva el ser empresario en la Argentina?

Liliana Magliola: Ser empresario en este país implica mucha adrenalina. Uno se tiene que enfrentar a ciertas situaciones inesperadas. Tal vez uno desarrolla muchos proyectos que luego no puede cumplir, como ocurrió en 2001. La actividad empresarial no es para cualquiera en este país. Hay que estudiar permanentemente el mercado para saber cuándo y cómo invertir. Además, cuando comencé con mi trabajo como empresaria me sentí muy discriminada por ser mujer y estar al frente de una empresa. Iba a reuniones y me preguntaban de quién era secretaria, porque se asumía que una mujer joven no podía estar al mando. Actualmente, esta situación se está revirtiendo, pero igual son pocas las mujeres que desempeñan puestos gerenciales. La sociedad argentina es muy machista.

P.: ¿Cómo vivió su empresa la crisis económica de 2001?

L.M.: Sufrimos mucho. El consumo estaba totalmente achatado. El camino que encontramos para subsistir fue crear marcas alternativas, más económicas. Pero no dejamos de fabricar nuestros productos tradicionales porque siempre confiamos en que este país saldría a flote. Apostamos a la Argentina. Por eso rechazamos las ofertas de venta que se nos presentaron. A diferencia de muchos otros, elegimos subsistir e invertir a futuro.

P.: ¿Cómo se maneja internamente una empresa familiar?

L.M.: No es un asunto simple, tiene sus pros y sus contras. Surgen muchos dilemas como, por ejemplo, qué hacer en el caso de que un empleado, que a su vez es un familiar, no cumpla debidamente con su trabajo. Igualmente, hay similitudes entre la familia y la empresa, ya que la familia no es más que una empresa que como tal requiere administración.

P.: ¿Actualmente, qué proyectos está llevando a cabo Paulista?

L.M.: Fundamentalmente, estamos trabajando para introducir al mercado, en poco tiempo, un chocolate relleno de dulce de leche y otra versión del clásico Biznikke. A su vez, estamos evaluando si en un futuro sacamos nuevamente una línea de café y, también, estamos negociando para poder exportar a Chile, Brasil y Venezuela, porque actualmente sólo lo hacemos a Uruguay.

P.: ¿Cuál es su visión acerca de la Argentina del futuro?

L.M.: Mi visión es buena porque el consumo en este país aumenta día a día, y por sobre todo, la gente compra más primeras marcas. De hecho, el consumo actualmente está al mismo nivel que antes de la crisis económica de 2001, antes de la devaluación. El único factor negativo que barajamos hoy en día es el aumento de los precios, porque si bien la materia prima aumenta, las empresas están muy limitadas en cuanto al margen de aumento de nuestros productos.

P.: ¿Cómo surgió la idea de adquirir la empresa?

L.M.: En realidad fue mi padre quien decidió comprar la empresa. El ya estaba en el negocio de los chocolates porque era importador de Garoto y Nestlé. Fue en el año 1982, pero él falleció un año después, así que casi no se encargó de la gerencia de la marca. Mi hermano y yo, que en ese entonces rondábamos los 20 años, tuvimos que defender la empresa y llevarla adelante. Con la ayuda de buenos asesores, gente con experiencia, pusimos en marcha cambios radicales en la empresa.

P.: ¿Qué cambios llevaron a cabo?

L.M.:
Principalmente, hacer que la empresa se posicione dentro del mercado de las golosinas por sus chocolates, porque hasta el momento era conocida por el café. Decidimos dejar de lado este producto porque fabricarlo requería, en ese entonces, costos altos y no tiene valor agregado; la única diferencia radica en el packaging que uno le otorga. En cambio, el chocolate nos permitía mayores beneficios.

P.: ¿Cuál es su visión acerca de la responsabilidad social de las empresas?

L.M.: Creo que es positivo que las empresas se encarguen de responder a las necesidades de la sociedad, pero siempre y cuando no se trate de un artilugio de marketing. Paulista, por ejemplo, manda a escuelitas de Formosa y Jujuy los turrones que quedan sin vender en Navidad, cuando en realidad podríamos fundirlos y revenderlos.

Entrevista de Marcela Pagano

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