La petrolera Shell dará marcha atrás con la comercialización de un nuevo gasoil que empezó a vender el jueves 21 con 10% de aumento. La empresa consideró «nula» la resolución de la Secretaría de Energía que la obliga a pedir autorización para introducir un producto en el mercado, y expresó sentirse «agraviada» porque la norma es de aplicación retroactiva. Pero decidió allanarse a la decisión oficial y pedir autorización para vender en el futuro el gasoil con menos cantidad de azufre.
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Recién ayer se publicó en el Boletín Oficial la resolución 1334 que establece que la comercialización de un nuevo combustible debe ser previamente autorizada por la Subsecretaría de Combustibles. Sin embargo, dos inspectores de la Secretaría de Comercio Interior se presentaron el martes en Shell para que la empresa se notificara de la norma e intimarla a cumplir con la misma.
El presidente de Shell, Juan José Aranguren, dijo ayer que «el marco legal se cambia y nos agravia porque la modificación tiene carácter retroactivo». Pero, indicó que «analizamos la posibilidad de presentar un amparo, evaluamos cómo podía afectar a los operadores (estaciones de servicio), y considerando el principio de la compañía de cumplir con la ley de los países en los que está presente, nos allanamos a la norma».
Sin antecedentes
Aranguren destacó que no hay antecedentes en la Argentina sobre la necesidad de pedir autorización para un nuevo producto. Añadió que la norma «parece escrita de apuro, porque tiene errores como el referirse a los productos comercializados al 1 de setiembre, en cambio de remitirse a los vendidos a partir de esa fecha, pero la cumpliremos, solicitando la corrección de ese aspecto y otros, como el que da 10 días a las empresas para requerir autorización, en vez de fijar un plazo para que se expida la Subsecretaría».
El titular de Shell también destacó que «hay libertad de precios y la norma no hace referencia a ese aspecto que sigue vigente». Sin embargo, en marzo de 2005 cuando la compañía aplicó un aumento en los valores al público, mereció una respuesta del propio presidente Néstor Kirchner que llamó a no comprarle y a boicotear a la compañía.
En el caso actual, Shell estaba siendo inspeccionada por funcionarios dependientes del secretario de Comercio interior, Guillermo Moreno, en el marco de los problemas con el gasoil en el mercado, cuando la empresa anunció el lanzamiento del combustible premium.
Se amparó para hacerlo en una resolución de la Secretaría de Energía que habilita a producir desde ya combustibles que cumplen nuevas normas ambientales y que serán obligatorios a partir de 2008.
Sin embargo, el gobierno volvió a disgustarse con Shell, y Moreno le comunicó el viernes a Aranguren el malestar oficial por la actitud adoptada. Pero la empresa sólo dio marcha atrás luego de la intimación a que recurrió el Ejecutivo. En un contexto de notable escasez del combustible y de especulación con el producto y con el precio, sobre todo en el interior del país, el lanzamiento de un gasoil menos contaminante pero 10% más caro era una especie de desafío al que la empresa prefirió arriesgarse, dando a entender que no cree en la posibilidad de diálogo con el gobierno.