La petrolera Shell concretó ayer la venta de sus activos en Uruguay, Paraguay, Colombia y Ecuador, dentro de su plan de reestructurar sus operaciones en América del Sur. Sin embargo, un vocero de la empresa dijo a Ambito Financiero que se mantiene la decisión de quedarse en la Argentina y en Chile, tal como se comunicó en febrero de este año. Shell también tiene posiciones en Brasil, donde seguiría, y en Venezuela, en las áreas de exploración y de producción de hidrocarburos.
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En cambio, en ese último país, a principios de este año se retiró del negocio de comercialización, e hizo lo mismo en Perú. Ahora, tras un proceso que duró aproximadamente seis meses, Petrobras adquirió las operaciones de Shell en Uruguay, Paraguay y Colombia, mientras en Ecuador compró el consorcio integrado por ENAP -petrolera estatal chilena-y el grupo peruano Romero, el mismo que adquirió los activos de la angloholandesa en Perú.
La viabilidad del negocio en nuestro país fue revisada en 2004 y mientras esto ocurría dentro del gobierno se especuló con la posibilidad de que la refinería de Shell y la red de estaciones de servicio de la empresa fueran adquiridas por Petróleos de Venezuela (PDVSA). Según dijo en su momento Shell, la venezolana no llegó a realizar una oferta concreta y finalmente la angloholandesa decidió quedarse en el país.
Este anuncio provocó cierto malestar en el gobierno, que pretendía que la estatal ENARSA se convirtiera en socia de PDVSA para operar los activos que iba a dejar Shell en la Argentina, el único país de América del Sur donde tiene refinería.
Se afirma que ese disgusto oficial originó en parte la fuerte embestida del presidente Néstor Kirchner contra Shell cuando decidió aumentar los precios en marzo. Por su parte, PDVSA aún no amplió su negocio en la Argentina y no terminó de cerrar la compra de las estaciones Rhasa a la familia Sambucetti, anunciada a principios de octubre.
Por su parte, Petrobras ayer informó que adquirió la totalidad de las operaciones de Shell en Paraguay y Uruguay, así como la unidad de negocios en Colombia por u$s 140 millones. La brasileña explicó que esos mercados tienen potencial de crecimiento y que la operación está en línea con su estrategia de mantener «una fuerte presencia internacional y ser líder en América latina».
En Paraguay, Petrobras compró 134 puestos con 52 comercios, activos e instalaciones en los aeropuertos de Asunción y Ciudad del Este; en Uruguay fueron 89 estaciones de servicio y venta de combustible de aviación en el aeropuerto de Carrasco. En Colombia, la petrolera brasileña adquirió 38 puestos de abastecimiento en Bogotá, una base en Puente Aranda y una terminal de productos básicos en Santa Marta. Asimismo, Shell indicó que «los negocios de Lubricantes, Bitumen, Químicos y Shell Global Solutions como proveedor de servicios de tecnología seguirán operando en Colombia y no son parte del acuerdo». También dijo que «sigue buscando oportunidades en el área de exploración y producción de petróleo y gas en el país».
En Ecuador, Enap y el grupo peruano Romero tomaron el control de la distribución de combustibles de Shell, que representa casi 7% del mercado ecuatoriano. La operación, por un valor no especificado, significó la compra de 60 estaciones de servicio con ventas que representan 10% del mercado minorista.
Dentro del reacomodamiento que se está produciendo en Sudamérica, las autoridades de la petrolera estatal uruguaya, ANCAP, lamentaron haber perdido frente a Petrobras en la puja por la compra de los negocios de Shell en la plaza uruguaya.
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