El ex ministro Roberto Lavagna habló ayer en la Universidad Austral y aceptó que podría
ser candidato en las próximas elecciones.
El ex ministro Roberto Lavagna volvió a aparecer ayer con críticas al gobierno y con la solapada aceptación de que será candidato a algún cargo público en poco tiempo.
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Durante un discurso que ofreció en la Universidad Austral, en la localidad bonaerense de Pilar, dijo que es «impensable» su retiro de la política, aunque consideró que aún falta mucho tiempo para comenzar con una candidatura según lo indica la Constitución nacional.
Aseguró que la mejora que se logró en la economía «terminará derrumbándose» si no hay un mayor «desarrollo y transparencia de las instituciones», que los aumentos de salario otorgados a estatales « pegarán de lleno» en 2006 provocando déficit en las provincias y que acotar las acciones contra la inflación sólo a acuerdos de precio es un error.
Decisión
En una extensa disertación -ante unos 500 empresarios-, Lavagna sorprendió cuando dijo: «Ahora hay que decidir como sociedad si queremos más o menos estatismo en el sector de los servicios públicos, más o menos economía libre, más o menos relación con el mundo desarrollado y más o menos capitalismo de amigos».
Luego de su discurso, el ex ministro conversó con algunos de los asistentes. Prefirió no hablar con periodistas y hasta bromeó: «¿Qué hacen acá? Ustedes deberían estar en el Ministerio de Economía hablando con la ministra». Pero igualmente se lo escuchó contestar a algunas dudas de los empresarios con términos fuertes. «Muchos productores agropecuarios tienen una ideología de primates. Sólo saben quejarse de las retenciones a las exportaciones, pero yo les digo: agarren una calculadora y hagan las cuentas. Van a ver que aún con las retenciones ganan mucha más plata que en la década pasada. Hoy en el campo nadie pierde dinero. Pero no hay nada que hacer, son primates», contestó agresivamente a dos ganaderos que le preguntaban por qué el gobierno se enfrenta tan fuertemente con ese sector.
Destacado
Estas fueron otras de las principales declaraciones de Lavagna:
El hombre es producto de su hora y de las circunstancias, pero todavía no sé qué pasará (en referencia a su posible candidatura). Excepto que un economista se dedique sólo a lo académico, parece impensable que la política vaya por un camino separado. La economía no es asexuada. Cuando yo estaba en la universidad, se estudiaba economía política. Igualmente, las campañas según la Constitución empiezan 60 días antes de la elección. Eso va a ser el año que viene, por lo que hay que respetar la ley.
La inflación es el mayor riesgo que tiene hoy el país, pero no es para alarmarse desmedidamente, ya que se debe al proceso de transferencia de la devaluación a los precios, donde aún quedan precios relativos que tienen que terminar de acomodarse. Es necesario que la población lo tome con tranquilidad. En 2002 íbamos camino a la espiralización, a un proceso de hiperinflación, pero no se dio por la política económica en materia fiscal, monetaria y de producción. La sólida posición macroeconómica que emergió de la política seguida desde ese año creó la posibilidad de que ahora se pueda elegir el rumbo que se desea seguir, recostado en la alta solidez macroeconómica.
Dadas las características de nuestro pasado, es esperable una suba de precios, pero el problema está en cómo lo interpreten los generadores de precios y los sindicatos. La política antiinflacionaria debe contemplar al mismo tiempo una política de ingreso (que incluya precios, salarios y productividad), política monetaria (incluido el tema cambiario) y política fiscal. No alcanza con centrarse en un solo aspecto.
El impacto en el gasto público de los aumentos de salarios otorgados a estatales y jubilados puede ser bajo ahora porque se calcula medio año. Pero en 2006 y 2007 impactará de lleno, sobre todo en las provincias donde los salarios comprenden casi 50% del gasto. El superávit de las provincias cercano a 0,7% se afectará y puede llegar a ser cero, o hasta haber déficit. Ahora debería aumentarse el superávit y mantener el fondo anticíclico, y se está bajando.
Hoy podemos elegir entre mayor o menor estatismo en los servicios públicos, mayor o menor economía libre, más o menos relación con el mundo desarrollado, mayor o menor distribución del ingreso, y más o menos instituciones y reglas claras. La mejor macroeconomía se derrumba si no se asienta en la construcción de instituciones, reglas y contratos transparentes y de aplicación uniforme.
Las idas y vueltas siempre tienen un costo. En un momento queríamos aumentar los encajes (de los bancos en el BCRA) y no se quería, luego se subió. Igual sucede con el tipo de cambio. Esas volatilidades se pagan.
El hecho de que Uruguay pueda pasar a ser socio del Mercosur y no miembro pleno mientras se incluya a Venezuela en ese lugar cambiará dentro del bloque la visión de democracia y de economía de mercado.
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