A pocas horas de que termine la conciliación obligatoria, la automotriz General Motors y el gremio de los mecánicos de SMATA no pudieron llegar hoy a un acuerdo para evitar el despido de unos 200 trabajadores, por lo que el sindicato amenazó con retomar las protestas y cortar la autopista.
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El encuentro duró pocos minutos, en la cual el sindicato ratificó su postura de que las suspensiones de los 2.300 trabajadores de la empresa sean rotativas y reducir de 8 a 9 horas la jornada laboral para mantener el ritmo de producción.
El acuerdo deberá alcanzarse antes del martes próximo cuando finalice la conciliación obligatoria dispuesta por el Ministerio de Trabajo de Santa Fe.
La empresa propone retrotraer todos los despidos pero insiste en suspender a 160 trabajadores durante diciembre, enero y febrero, pagando la totalidad de los salarios y volver a negociar en marzo.
"Nos volveremos a reunir el próximo martes 2 de diciembre, día en que vence la conciliación obligatoria y si la empresa no cambia de postura al no querer incluir a los 2.300 trabajadores el miércoles 3 estaremos todos en la autopista", advirtió el secretario general de SMATA-Rosario, Marcelo Barros.
Dijo que el gremio rechazó la propuesta porque "es la mentira de siempre, el mismo caballo que le cambian el color" y advirtió que "no vamos a hacer concesiones porque la empresa le falta el respeto a todos, pero a SMATA no".
Barros explicó que "son 206 los trabajadores que la empresa quiere suspender, porque a los 156 que siguen trabajando en la planta gracias a que el ministerio los obligó, hay que sumarles los 50 accidentados de ese sector".
En tanto, la viceministra de Trabajo, Alicia Ciciliani, afirmó que "se ha pasado a un cuarto intermedio, no obstante quedamos a disposición de las partes para tratar de conciliar y llegar a un acuerdo".
La empresa asegura que con las suspensiones por tres meses se gana tiempo para analizar detallamente la situación y evaluar los efectos de la crisis en el mercado interno.
El conflicto se inició a mediados de octubre luego de que la compañía amenazara con despedir a 435 trabajadores de la planta que tiene en la localidad de Alvear, cercana a Rosario.
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