• Un dato en EE.UU. reflejó lo peor: recesión con inflación.
• Reconoció preocupación un funcionario de la Fed. "El riesgo de caer en recesión se incrementó últimamente", dijo.
• Ya todos descuentan que tasa de EE.UU. debe bajar a 2,5%.
Cuando ya ganaba terreno la impresión en los mercados del mundo de que "ya había pasado lo peor", Wall Street sucumbió con una nueva caída de casi 3%. Hubo un dato que disparó las ventas: se difundió que el sector servicios se contrajo en enero por primera vez desde marzo de 2003. Pero además se dio con un aumento de precios. Conclusión: se estaba delante de la tan temida "estanflación" o la mezcla de los dos males, recesión e inflación. Ya todos descuentan que el 18 de marzo la Reserva Federal deberá bajar medio punto más, a sólo 2,5%, la tasa norteamericana. El dato ayer tomó a todos desprevenidos. Primero porque se anticipó la difusión de la evolución del sector servicios para evitar que el dato se filtre (lo da a conocer un instituto privado). Y luego porque no se aguardaban señales tan negativas. Las acciones de bancos norteamericanos volvieron a ubicarse entre lo peor: el Citi se desplomó 7,4% y el JP Morgan 5%. Lo mismo se dio con Merrill Lynch, Bear Stearns y Goldman Sachs. En promedio la caída fue de 6%. No se escapó nadie. Ya está instalada la sensación de que los bancos están ante la segunda ola de pérdidas. O tsunami, depende de su magnitud. Tras las pérdidas acumuladas por las hipotecas que generosamente otorgaron, ahora deben enfrentar los atrasos en los pagos de créditos personales y los de tarjetas de crédito que surgen con la recesión. La Argentina ayer sufrió esta tendencia, pero en menor magnitud que la imaginada frente a una performance tan negativa de Wall Street.
Wall Street vivió ayer otra jornada tensa. Los temores nuevamente de una recesión hicieron
caer fuertemente las acciones.
La Bolsa neoyorquina sufrió una dura caída de 2,9% ante renovados temores a una recesión en la economía norteamericana, contagiando a los mercados de todo el mundo. Desde el inicio el mercado arrancó negativo y las ventas se fueron profundizando durante toda la jornada, lo que llevó al índice Dow Jones y también al NASDAQ (que agrupa a las acciones tecnológicas) a los mínimos del día.
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El dato que generó el temor de los operadores estuvo relacionado con la contracción que tuvo el indicador del sector de servicios en los Estados Unidos, que sufrió una contracción en enero. Fue la primera vez en los últimos cinco años.
La pérdida de 366,29 puntos del principal indicador bursátil contrastó con el ambiente festivo que se vivió en las calles de Nueva York por la celebración de la victoria de los Giants en el Super-Bowl. Con este resultado, el Dow Jones acumula una pérdida de 7,5% desde inicios de 2008, pero el índice Standard and Poor's 500 (que agrupa a una mayor cantidad de compañías) agranda ese rojo a 9%. Es su peor comportamiento desde que se creó esta medición hace más de ochenta años. El mismo día en que 24 estados celebraron elecciones primarias para decidir quién será el candidato republicano y demócrata a la Casa Blanca (« supermartes»), Wall Street se vio arrastrada por indicadores desfavorables que denotan mayor probabilidad de recesión en la principal economía del mundo.
El índice de actividad en el sector servicios bajó a 41,9 puntos porcentuales, desde los 54,4 del mes anterior. Evidentemente, las pérdidas sufridas por la banca en los últimos dos trimestres tuvieron un efecto directo en este comportamiento. Los economistas preveían que el índice de actividad se situara en 53 puntos, por lo que este fuerte descenso sorprendió a Wall Street y algunos consideraron este dato como un signo de que la economía estadounidense se encuentra en medio de una pronunciada caída.
Tecnológicas
A la baja de la Bolsa contribuyó también el descenso de las acciones de las tecnológicas, que descendieron 3,02%, y de las de telecomunicaciones, que perdieron 4,37%.
Los títulos de las financieras cayeron en su conjunto 4,29%, arrastrados por el pesimismo sobre la marcha de la economía estadounidense.
En concreto, los papeles bancarios cayeron 4,19% ( luego de varios días de recuperación), los de las aseguradoras 3,6%, los de las empresas de servicios financieros 4,81% y los de las inmobiliarias 3,71%.
Una de las que llevó la peor parte fue Goldman Sachs, con una caída de 5,5%, mientras que uno de los bancos « insignia», el Citi, no se quedó atrás. Perdió u$s 2,17, equivalente a 7,4%.
El reflejo de este derrumbe bursátil fue la suba del bono del Tesoro norteamericano ante inversores que buscaron refugio.
El rendimiento, que se mueve en sentido inverso a la cotización, cayó a 3,56% frente a 3,64% del cierre del lunes.
El contagio fue significativo. La Bolsa de San Pablo no operó, pero el índice que refleja la evolución de las acciones brasileñas en Nueva York (denominado EWZ) perdió 5,6% en dólares. México, que reabrió luego del feriado del lunes, lo hizo con una pérdida de 4,56%. En este contexto, el mercado local resistió relativamente bien el embate (ver aparte).
Los mercados europeos no se quedaron atrás y en las últimas dos horas de negociación profundizaron su caída.
Londres cayó 2,63%, París lo hizo casi 4% y lo peor fue para Madrid, con una merma de 5,2%.
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