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Pero para quienes albergaban la injustificada esperanza de que no se producirían aumentos de precios, sólo por la voluntad de los funcionarios y las promesas de algunos empresarios, ayer la realidad comenzó a demostrar ser más tozuda que los deseos:
¿Hasta dónde absorberá el mercado los aumentos que -de manera inevitable-se avecinan en los precios al consumidor?
¿Llegó la hora de volver a proveerse de productos fabricados localmente, dejando de lado los importados (en la medida en que esto sea posible)?
La principal cadena -de hecho la única que queda en el país, luego de adquirir a su principal competidora-en el negocio del «hágalo usted mismo» estaría armando una cadena de proveedores locales de muebles y artefactos hogareños (no electrónicos) para reemplazar a los que trae desde lugares del mundo tan disímiles como Brasil o Corea. En la empresa -se trata, obviamente de
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