Alberto Fernández reclamó ayer al Senado la cesión de los superpoderes que figuran en el proyecto del Presupuesto 2005. Durante el informe que brindó en su condición de jefe de Gabinete -tal cual establece la Constitución-, exigió que «el Congreso nos dé las mismas facultades especiales que le da al Poder Ejecutivo desde 1997, y que también le dio en 2001 al gobierno de la Alianza». «Sin decretos de necesidad y urgencia no se puede gobernar», agregó.
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La posición más crítica de la UCR -en la víspera Angel Rozas protestó porque «el Presidente pretende que el Poder Legislativo le dé un cheque en blanco para hacer lo que se le antoje con la plata de los argentinos» (ver pág. 9)- forzó a un discurso más severo del funcionario. «Este jefe de Gabinete finalmente ha movilizado 0,25% de lo que se le ha asignado», arguyó Fernández. Apelando a la demora en reglamentar los decretos de necesidad y urgencia -una deuda de hace 10 años-, el ministro aprovechó para justificar así la cesiónde facultades. «Si no hubiéramos tenido la delegación, hubiéramos terminado con una vela en la mano», ironizó. « Nosotros sólo queremos ejercer el papel que nos ofrece la ley», se quejó el radical Mario Losada. Delante de los senadores, Alberto F. defendió la gestión de Néstor Kirchner. «Hoy tenemos una Corte calificada», dijo. Y agregó: «El gobierno nunca quiso un alto tribunal de 7 miembros».
A continuación, castigó a Rozas por sus declaraciones, y a Ricardo López Murphy. «Pedimos que las facultades que se otorgaron, se otorguen una vez más: le pido a la oposición que reflexione», disparó.
«Las palabras del jefe de Gabinete rozan el agravio», pataleó el radical mendocino Ernesto Sanz. «Se puede discutir la calidad institucional sin caer en estos excesos», continuó en la línea de censura. «La verdad, escuchándolo les da la razón a quienes piensan que cualquier facultad es excesiva porque con ese temperamento se distribuyen los dineros del Presupuesto», ironizó el delegado de la UCR de Cuyo.
• Reproche
«Sé que soy vehemente y eso me lo reprochan mis amigos, pero no quiero ofender a nadie», se justificó Fernández. «Las facultades de 2005 son superextraordinarias y nunca se otorgaron a otros gobiernos. Lo que está en discusión es si estas facultades hacen a la calidad institucional que se está reclamando», acotó Sanz, quien aprovechó para demandar la reglamentación de los decretos de necesidad y urgencia: «Los DNU son la herramienta que más fuerza tiene, y todavía no está reglamentada», se quejó, en sintonía con lo que después exigieron Losada, el socialista Rubén Giustiniani y Eduardo Menem. Jorge Milton Capitanich salió en auxilio del jefe de Gabinete. Usando su experiencia en el cargo -ocupó esa función con Ramón Puerta y Eduardo Duhalde-, algo que agradeció Alberto F., apuntó: «No es ningún pecado hacer uso de los decretos de necesidad y urgencia; además, el Congreso puede derogarlos.»
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