10 de agosto 2006 - 00:00

Sin motivos, fue la cuarta merma

Sin motivos, fue la cuarta merma
Puede costar entender cómo BP, una de las empresas más grandes del globo, se "jugó" a seguir extrayendo petróleo hasta que sus oleoductos alaskeños están hoy al borde del colapso. Sin dudas, la primera excusa es que si bien hoy el precio del barril de crudo roza el máximo en términos nominales (ayer tocó u$s 77,2 y cerró en u$s 76,35), diez años atrás -cuando debieron comenzar las reparaciones- estaba en términos reales en el mínimo histórico. Es cierto, pero de todas formas, como dicen en el mercado: "La realidad agarró a la compañía -BP- con los pantalones bajos" (claro que si consideramos que en el último mes, el "mundo civilizado" no ha sido capaz de frenar una increíble contienda en la que han muerto más niños que combatientes, lo de la petrolera hasta parece un acto de "eficiencia empresarial"). Aunque no de manera directa, todas estas cuestiones (guerra, ocultamientos empresariales, etc.) tienen un peso en el comportamiento de los inversores. Así, el arranque alcista de ayer, que de la mano del sorprendente (por lo positivo) balance de Disney llevó al Promedio Industrial a ganar 0,7% poco antes de mediodía, fue fácilmente abortado en un mercado en que los inversores no confían demasiado en nada. La mejor demostración de esto es el rápido incremento que tuvo el volumen negociado (llegó a 1.700 millones de papeles en el NYSE) a medida que los precios retrocedían, haciendo que el Dow cerrara la jornada 0,87% abajo, en 11.076,18 puntos. Algo se habló de que podría haber sido el temor a la desaceleración de la economía lo que llevó a que los bajistas les ganaran la mano a sus eternos contrincantes, pero revisando el espinel de noticias no hubo nada significativo que pareciera capaz de justificar la que terminó siendo la cuarta merma consecutiva del Dow. Algo no anda bien.

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