Durante más de siete horas, los enviados del juez Luis Zelaya permanecieron hurgando en escritorios y computadoras de las oficinas de Prensa del Gobierno porteño, donde la incursión judicial causó enfrentamientos que produjeron cuatro heridos, un camarógrafo agredido a golpes y hasta una empleada que se descompensó ante la situación.
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Cerca de las 11, frente al palacio municipal, en Avenida de Mayo 525, se producía una manifestación en reclamo de mejoras para el área de salud. En esos casos, la calle se corta y el ingreso se efectúa por Rivadavia, una entrada por la cual se debe atravesar una serie de oficinas, entre ellas las que administran las ediciones del Boletín Oficial de la Ciudad. Los custodios de esa entrada no habrían querido dejar pasar a los empleados judiciales y policías, y se terminaron provocando forcejeos en los cuales resultaron lastimadas cuatro personas del Gobierno porteño que fueron conducidas al hospital.
Según relató el procurador porteño, Agustín Zbar, «el allanamiento fue con violencia, lastimando a trabajadores del Gobierno de la Ciudad», pero el funcionario dijo desconocer que un empleado porteño haya agredido a un camarógrafo de Crónica TV, cuando de ese medio le preguntaron sobre el episodio.
Cuando llegaron los judiciales al primer piso, donde tiene las oficinas el secretario de Medios porteño, Oscar Feito, y su equipo de prensa y publicidad, grupos de empleados intentaron detener a los pesquisas gritándoles «que se vayan, que se vayan», hasta que el propio Zbar se hizo presentepara corroborar la orden de allanamiento. Uno de los lugares a los que se dirigieron fue a las oficinas que ocupaba la ex directora general del área, de cuya computadora el denunciante kirchnerista Miguel Bonasso dice haber extraído una planilla con detalles de la colocación de avisos a la investigada empresa Sol Group SA. Además, los enviados del juez Zelaya revisaron cajones, bibliotecas y grabaron archivos de distintas computadoras. Según testigos de esa investigación, «traían los números de las oficinas a las que iban a ir».
La tarea, pasados los episodios de agresiones, se realizaban ayer con tranquilidad, según pudo observar este diario, cuando las computadoras de la antesala del despacho de Feito eran requisadas.
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