2 de julio 2001 - 00:00

Sólo 5% del público piensa comprar un auto o televisor

La confianza de los consumidores tuvo una leve mejora en junio: creció 2,9% con respecto a mayo y detuvo la tendencia decreciente que durante los últimos tres meses mostró este indicador. Sin embargo, sólo 15,2% de las familias se mantiene optimista con respecto a la situación macroeconómica y a su situación personal, contra 14,8% en abril, o 42% si se toma como referencia la confianza existente en noviembre de 1999, antes de asumir el actual gobierno.

Igualmente, se tata de una suba muy pequeña, y la mayoría de los consumidores insiste en que no entiende las últimas medidas económicas, y por eso, se mantiene desconcertada sobre el futuro económico del país.

Así se desprende del informe mensual que elabora Fundación Mercado sobre la base de consultas entre 4.065 hogares en los principales conglomerados urbanos del país.

Compras mínimas

La incertidumbre de las familias se refleja en sus intenciones de compras de bienes durables, que desde hace cinco meses vienen alcanzado mínimos históricos. Sólo 4,7 de cada 100 familias manifiesta ahora tener planes para adquirir bienes como televisores, autos, muebles o casas. En mayo, el porcentaje era de 5,7%. Para adquirir casas, 1,5 de cada 100 familias manifiesta estar en tratativas de compras, mientras que la mayoría de las intenciones de compras se orienta hacia artículos del hogar como calefactores y, en menor medida, televisores y computadoras.

Con respecto al consumo general (servicios, bienes durables y no durables), sólo 0,8% de las familias dice que tiene pensado incrementarlo en los próximos meses; 41% dice que piensa reducirlo; y 57,2%, dejarlo igual.

También el porcentaje de familias que ahorran volvió a tocar un nuevo piso en junio: sólo 6,6 de cada 100 familias señaló que podría ahorrar, mientras que en mayo 8,5 de cada 100 ahorraban. Para tener una referencia de cómo se ha deteriorado este indicador en los últimos tres años, hace dos años (marzo de 1999) 37 de cada 100 familias ahorraban.

«La persistencia del escenario recesivo reduce mes a mes las posibilidades de financiar una salida por el lado del consumo utilizando ahorros disponibles», señaló
Dardo Ferrer, uno de los economistas de Fundación Mercado.

La leve suba de la confianza en junio (poco significativa, ya que para tener cierta relevancia se considera que la variación debe superar a 5%) estuvo explicada por la mejora en las expectativas sobre el futuro. En junio, 24,7% de las familias señaló tener confianza en que la situación mejore en los próximos meses, cuando en mayo el porcentaje era 24%. Con respecto a la situación presente, sólo 1,3% de las familias se mantiene optimista, el mismo nivel que en mayo.

Preguntas

Este mes, el informe incluye una serie de preguntas de control. De ellas, se desprende que:

• Treinta por ciento piensa que es posible una devaluación, 24% no sabe y 46% no cree que esto suceda.

• Sólo 0,8% piensa aumentar su consumo general (durables y no durables); 41%, disminuirlo; y 67,2%, dejarlo igual.

• Con respecto al ahorro: 8,5% planea aumentarlo; 36%, disminuirlo; y 55,5%, dejarlo igual.

• Sólo 11,8% de los encuestados cree que las últimas medidas económicas son acertadas; 22,1% las consideró parcialmente acertadas; 55,4%, desacertadas; y 10,7%, no sabe.

• El 51,5% dice que ninguna de las últimas medidas lo beneficia; 1,6% se siente beneficiado con la baja en los precios de automotores; 7%, con la rebaja en naftas; 2,4%, con el factor de empalme; y 8,6%, con la reducción del Impuesto a las Ganancias.

Las consultas se realizaron en Bahía Blanca, Capital Federal, Gran Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Neuquén, Rosario y Tucumán.

Según señala el informe, durante el mes pasado «se agotaron dos cartas fuertes del gobierno: el megacanje y un nuevo paquete de medidas. Sin embargo, el efecto sobre los índices de confianza no ha sido importante. La principal razón de este bajo impacto está en la racionalidad de las familias con respecto a la lógica de las decisiones económicas».

En esa línea, el informe interpretó que la mayoría de las familias argentinas «no entiende las nuevas medidas económicas como algo fuertemente positivo para su escenario futuro, lo que impide un traslado importante hacia las expectativas».

Por otra parte, la encuesta indicó que la mejora en los ingresos disponibles «no es inmediata, general, progresiva y con afectación específica a consumo, sino que resulta mediata y selectiva, lo que traza dudas sobre su destino final».

Además, si bien los niveles de confianza en la estructura actual del peso son elevados, el incremento de la incertidumbre «es notable», de acuerdo con la mayoría de los encuestados, que ven a la devaluación como algo que podría llegar a ocurrir.

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