La calificadora de riesgo Standard & Poor's (S&P) prevé que la Argentina pasará a ser un importador neto de petróleo antes del 2010 por una creciente demanda energética ante el sostenido avance de la economía.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El arrollador crecimiento del PIB, a un ritmo no menor del 8 por ciento en los últimos cuatro años, genera una fuerte demanda energética que se teme no logre ser abastecida ante la falta de inversiones en el sector.
"El tema energético tiene grandes desafíos" para la Argentina, dijo Pablo Lutereau, director de S&P. "Tiene que haber energía para soportar el crecimiento" de la economía.
"La Argentina apunta a ser un importador neto de petróleo antes del 2010" y la única alternativa para que no se produzcan cuellos de botella es "una fuerte necesidad de inversiones" públicas y privadas.
El ejecutivo explicó que el problema específico con el petróleo es la declinación natural de las principales cuencas productivas y la incertidumbre relacionada con una nueva ley de hidrocarburos, entre otros aspectos.
Recientemente, el gobierno licitó nuevas cuencas en el sur del país, pero los primeros resultados exploratorios se podrían comenzar a tener hacia finales del 2007, según especialistas, por lo que los beneficios se tendrían mucho más adelante.
Hay "necesidad de marcos regulatorios e instituciones estables", dijo Lutereau, que incentiven la llegada de inversiones privadas.
El gobierno dijo que prevé invertir unos 8.000 millones de dólares hasta el 2010 para ampliar la oferta energética general, y negó la posibilidad de una crisis.
Sectores empresarios temen que una escasez de energía, fundamentalmente gas y electricidad, los obligue a recortar los niveles de producción.
La demanda de electricidad trepó un 25 por ciento entre el 2002 y junio del 2006, frente a una oferta estática, mientras que el país busca ampliar su abastecimiento de gas desde Bolivia en base a un acuerdo recientemente firmado.