La baja de 9% de la recaudación impositiva de abril le mostró al mercado que los aumentos de impuestos no son solución para bajar el déficit fiscal en una economía que lleva tres años de recesión.
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Por eso no extrañó ayer que el riesgo-país creciera por tercer día consecutivo y los títulos públicos continúen sumando bajas que los llevan a perder casi 5% en esta semana. Desde que Domingo Cavallo anunció nuevos impuestos, el riesgo-país aumentó porque los inversores, a diferencia de hace unos años, miran más la reactivación que los números fiscales.
Ayer el riesgo-país de la Argentina alcanzó 1.091 puntos básicos, con una suba de 1,96%. Como referencia sirve conocer que un país, para ser tomado en serio por el mercado de capitales y pueda obtener crédito en dólares, debe tener una tasa de riesgo-país no mayor de 600 puntos. Si ese país además hace ajustes profundos, tiene una economía reactivada, escaso déficit fiscal, cumple con sus compromisos externos y es jurídicamente previsible, generalmente las consultoras de riesgo le otorgan el investment grade. Esta categoría habilita al país para recibir dinero de fondos de pensión internacionales, grandes inversores institucionales, bancos, etc., porque es confiable. Cuando asumió De la Rúa, la Argentina estaba a dos peldaños de esa calificación; ahora está a cinco y eludió milagrosamente a fines del año pasado la cesación de pagos cuando le otorgaron el blindaje. Los especialistas en imagen del gobierno se encargaron de hacer ver a ese blindaje como benéfico y parecido a un investment grade. Los publicistas pueden cambiar las leyes económicas sólo por un corto plazo: hoy el riesgo país en casi 1.100 puntos muestra lo lejos que está la Argentina del crédito exterior y parece condenado a pagar tasas de dos dígitos para amortizar su deuda.
Los títulos públicos con sus caídas de 1,78% en los FRB, de 1,86% en los Par y de 2,37% en los Discount fueron la imagen de la poca confianza que han despertado las medidas de Domingo Cavallo. Los títulos públicos de más largo plazo fueron más castigados aún. Los bonos Global 2030 bajaron más de 5% y el resto de las emisiones cayeron entre 1,5 y 2,5%.
El mercado está impaciente por ver cómo será el canje de la deuda. Cada día de demora hace que aumenten los vendedores de bonos y caiga el precio.
Las acciones con un regular movimiento de $ 24,75 millones tuvieron una caída de 0,51% con el Merval en 433,40 puntos. A la apertura la Bolsa se ubicó 1,26% abajo pero después pudo revertir ese fuerte pesimismo inicial. En el mercado financiero subió fuerte el costo del dinero mayorista pero es una situación normal en cada principio de mes. La tasa de pesos a un día entre bancos saltó de 8,5% a 20% anual. En entidades de segunda línea esa tasa fue de 23%. El call en dólares se elevó de 6,50 a 11,50% anual.
Contagio
Como es habitual, la Argentina contagió a Brasil. La Bolsa de San Pablo perdió 0,14% y el dólar subió 1,5% a 2,236 reales, un nivel exageradamente alto.
En la Bolsa de Nueva York se vivió un día tranquilo. El Dow Jones estuvo casi toda la rueda en leve alza, pero cerró 0,20% abajo para terminar en 10.876,68 unidades.
Al NASDAQ, que agrupa a las acciones tecnológicas, le fue mejor. Cerró 2,41% arriba y alcanzó con sus 2.220,51 puntos el máximo desde el 7 de marzo. Los inversores apuntan a que la recuperación económica de Estados Unidos beneficiará a este sector.
Otra situación que ayudó a Wall Street fue el comentario de uno de los analistas del banco de inversión Morgan Stanley sobre Cisco Systems Inc. El especialista indicó que hay señales de que el mercado de redes de informática se está estabilizando. Las acciones de la empresa ganaron 12,36% y cerraron en su nivel más alto desde el 23 de marzo.
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