Por otra parte, al variar los valores de potencia y energía resulta un ligero incremento, que en promedio es inferior a 1%, a usuarios residenciales. Igual situación se produjo con la suba de febrero, y el hecho finalmente queda inadvertido en la tarifa final, porque sube un cargo y baja otro, y el impacto es insignificante.
Con esta decisión el gobierno avanza en normalizar los precios de las generadoras eléctricas. Como ocurrió en mayo con el gas, la Secretaría de Energía negocia con las productoras eléctricas un acuerdo a largo plazo, para ir ajustando gradualmente el precio mayorista, y tenerlo normalizado en 2007.
Hay, sin embargo, una diferencia con el gas. Para las petroleras que producen el fluido en 2007 estarán en las mismas condiciones de desregulación previas a la devaluación, si se cumple la letra del acuerdo.
En el caso de las generadoras, el gobierno busca introducir cambios en las reglas de juego.
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