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El economista Orlando Ferreres dijo que «los incrementos más notorios sobre los préstamos se dieron respecto al consumo e hipotecas», y agregó que «no son préstamos destinados a la inversión debido al carácter irregular que atraviesan las empresas».
Por su parte los préstamos personales ligados al consumo crecieron en $ 104 millones, mientras que los créditos hipotecarios y prendarios continúan frenando la tendencia negativa de sus variaciones netas ($ 54 millones a $ 5 millones, por mes).
La tendencia general de los préstamos bancarios ya había marcado un quiebre en agosto del año pasado, estabilizándose y creciendo levemente, y habrá que ver si el comportamiento de marzo implica un nuevo salto hacia tasas de crecimiento mayores y más sostenidas en el tiempo.
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