Suiza quiere aumentar los encajes a sus dos mayores bancos
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Las medidas, que deben entrar en vigor antes de 2019, suponen para cada banco unos 76.000 millones de francos suizos (56.900 millones de euros, 77.380 millones de dólares), "o sea un 5% del total del balance", detalló el vicepresidente del Banco Nacional Suizo (BNS) Thomas Jordan en rueda de prensa.
La prudencia de Suiza se debe al tamaño de su sector bancario, cuyos activos son ocho veces superiores al Producto Interior Bruto (PIB) del país.
El desmoronamiento de uno de los dos bancos, considerados de importancia sistémica, tendría consecuencias catastróficas para la economía helvética.
Suiza quiere evitar que se repita la situación que llevó a UBS en 2008 al borde de la quiebra. La entidad bancaria se salvó in extremis gracias al rescate del gobierno con un plan de apoyo de varios miles de millones de francos suizos.
La comisión propone en su informe, que será examinado en 2011 por el parlamento, que un banco en suspensión de pagos o amenazado por ella pueda declararse en bancarrota "sin daños mayores para el sector o la economía", según Patrick Raaflaub, director de la Autoridad Federal de Supervisión de los Mercados Financieros (FINMA).
Quiere evitar que el Estado tenga la "obligación de hecho" de salvar un establecimiento en quiebra, añadió.
UBS respondió que se encuentra "preparado para hacer frente a normas más estrictas y bien posicionado para satisfacer nuevas exigencias en materia de fondos propios (...) sin captar nuevos capitales".
Credit Suisse estimó que antes de 2019 estará en condiciones "de aumentar sus reservas provenientes de beneficios y de responder por lo tanto a estas grandes exigencias".



