26 de enero 2005 - 00:00

Tarjetas: supermercados aceptaron nuevo arancel

Las administradoras de tarjetas de crédito ya están cobrándoles lo mismo a todos los comercios de igual actividad, al entrar en vigencia el viernes pasado la reforma a la ley que regula esos aranceles. En otras palabras: al almacén de la esquina que vende comestibles el banco pagador está reteniéndole 3% sobre cada una de sus operaciones con tarjeta; lo mismo que a las grandes cadenas de supermercados, que hasta ese día pagaban hasta tres puntos menos que él.

Sin embargo
, a pesar de que se había prometido que la medida se tomaba para estimular el consumo, hasta la fecha ningún comerciante trasladó al público la rebaja recibida de las entidades financieras. La ley, entonces, habría arrojado un resultado no querido seguramente por sus impulsores: un traslado de ingresos de un sector a otro, sin ningún beneficio para los consumidores.

De hecho, en algunos casos se produjo exactamente lo contrario: es que algunas cadenas -que hasta la semana pasada pagaban 1,5% sobre las ventas con dinero plástico y desde entonces tienen que aportar el doble- trasladaron a los precios ese mayor porcentaje. La justificación -según fuentes de la industria- es que los márgenes que tienen las grandes superficies son tan chicos que no podrían absorber ese mayor costo.

• Plásticos propios

Por tal razón esas cadenas minoristas están avanzando con el proyecto de emitir sus propias tarjetas, ante la experiencia positiva de algunas redes que ya están haciéndolo; al no ser tarjetas bancarias no están alcanzadas por las regulaciones de la ley, y pueden fijar libremente sus tasas.

Pero a pesar de que en algún momento amenazaron con dejar de tomar los plásticos como medio de pago, los supermercados no tuvieron más remedio que aceptar la suba del arancel, dado que la reforma aprobada a fines de diciembre prohíbe que las tarjetas les cobren más a comercios del mismo rubro, e impone un tope de 3% sobre el valor facturado. Hasta el viernes la diferencia era de hasta tres puntos: los híper pagaban un promedio de 1,3%, contra 4,3% que pagaban los comercios chicos.

Se sabe que a los grandes emisores de tarjetas no les gustó la sanción de una ley que -según fuentes del mercado financiero- «hace que la nuestrasea la única actividad económica del país en la que hay obligación de cobrarle lo mismo al que compra uno que al que compra un millón. ¿O Coca-Cola le cobra lo mismo a Carrefour que al quiosco que vende cinco latas por día?». El viejo argumento de los emisores es que procesar cada cupón de un negocio que hace pocas ventas por semana es hasta cinco veces superior al de una gran superficie. «En ese sentido, las cadenas están subsidiando a los negocios chicos», agrega.

A ese enojo se le suma ahorala
incerteza de que las autoridades encargadas de velar por el cumplimiento de la norma estén controlando también a los emisores regionales o locales. La autoridad de aplicación en esta área es la Secretaría de Defensa de la Competencia, que encabeza Patricia Vaca Narvaja.

• Sin control

«Hay más de 150 marcas de tarjetas, algunas con menos de 50.000 plásticos. ¿ Alguien se preocupa por saber si cobran 3%?», dijo un alto ejecutivo bancario. «Lo cierto es que nadie controla las liquidaciones, cuánto es arancel, cuánto es gasto de envío, cuánto de gastos administrativos...»

Curiosamente, y a pesar de que la ley prohíbe de manera expresa cualquier « diferenciación» entre el pago en efectivo y con tarjeta, muchos comercios chicos y medianos siguen practicando el vedado « descuento por pago al contado». Ese «descuento», dicen los banqueros, es en realidad un recargo encubierto al pago con tarjeta. «Si ahora el arancel es de 3%, ¿por qué el descuento es de 10% y hasta 15% si se paga en efectivo?», se pregunta el banquero. La razón parece obvia y repetida hasta el hartazgo: las ventas con tarjeta son imposibles de «negrear», y el beneficio de no pagar el IVA y Ganancias es muy superior al «descuento» ofrecido.

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