La guerra por América latina entre Grupo Telefónica y Carlos Slim tuvo ayer un nuevo episodio, cuando el holding español llegó a un acuerdo con Organizaçoes Globo -el mayor grupo de medios de Brasil- para ofrecer contenidos televisivos a través de los canales del grupo brasileño. Telefónica acaba de obtener autorización para brindar servicios de televisión satelital en territorio brasileño.
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Según un comunicado distribuido por Telefónica, el pacto les permitirá ofrecer programación tanto a través de los canales de aire de Globo como de sus servicios de TV paga.
Telefónica es hoy la segunda mayor empresa de telefonía fija de Brasil, pero ve su posición amenazada por el avance de TelMex, del magnate Slim Helú, que en ese país abastece a sus clientes de «triple play» (telefonía, Internet de alta velocidad, contenidos de TV en un solo paquete) desde hace dos años, lo que le permitió «robarle» miles de abonados al grupo español y a otros operadores.
Desde hace una semana, Telefónica está comercializando servicios de paquetes en el área de San Pablo, estado en el que tiene más de 12 millones de clientes de telefonía fija.
Según los expertos, esta guerra terminará con sólo dos grandes jugadores en la región, o sea Slim y Telefónica, por lo que es de prever que grupos como el monopolio «Clarín» o el propio grupo Globo -también un monopolio en Brasil- sean absorbidos más tarde o más temprano por alguno de los dos gigantes en disputa. Ambos están demostrando una fuerte agresividad en sus avances; por caso, Telefónica ya anunció su intención de ofrecer Triple Play en la Argentina en el futuro cercano (algo a lo que obviamente «Clarín» se opone con uñas y dientes, más todas sus vinculaciones con el gobierno); por su parte Slim acaba de comprar una pequeña empresa de cable en Chile, lo que prenunciaría movimientos mayores en ese mercado que hasta ahora es dominado -en TV pagapor la estadounidense Liberty, pero que en telecomunicaciones es territorio casi exclusivo de Telefónica. Es necesario recordar que esta guerra comenzó con la «invasión» que ensayó Telefónica en México, algo que Slim nunca les perdonó a los ejecutivos españoles.
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