Hasta las primeras horas de anoche, los técnicos de las empresas eléctricas y funcionarios oficiales respiraban aliviados: se había atravesado un día con sensación térmica de 35°, pero sin cortes de luz, más allá de los habituales. Nadie, sin embargo, se atrevió a pronosticar si pasó el peligro, y se notó algún temor de que hoy amanezca con algunos barrios con problemas de servicio en Capital Federal y Gran Buenos Aires.
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No se trata de un juego de azar. Si la temperatura alta persiste y no permite el enfriamiento de los cables, a la vez que éstos se ven sobreexigidos por la demanda, puede haber cortes de luz en porcentajes que las empresas se reservan .La situación se agrava con los años porque desde la devaluación y el congelamiento de las tarifas, las distribuidoras invirtieron lo imprescindible, a la vez que el consumo crece al ritmo del producto bruto.
Puede haber factores que influyan favorablemente frente a ese panorama. Por ejemplo, durante diciembre la temperatura fue más benigna que la media histórica, y recién el miércoles de esta semana comenzó a ascender la mínima y ayer los registros fueron todavía superiores.
El consumo estaba por lo menos hasta el miércoles levemente por debajo del observado los días 22 y 23 de noviembre cuando hubo cortes bastante extendidos en Capital Federal y Gran Buenos Aires. Esa merma estaría indicando que una parte del público anticipó su salida de vacaciones, y que el nivel de actividad decreció en la última semana del año debido a la particularidad de que las fiestas cayeron en fines de semana.
• Gran golpe
Técnicos expertos en las redes aseguran además que después del primer gran golpe de demanda, que en este caso se dio en noviembre, todos los cables y transformadores que estaban más vulnerables entraron en cortocircuito y fueron reparados. Agregan que lo mismo ocurre todos los años, aunque también es cierto que esto no puede tomarse como una realidad estricta. En el verano pasado, el peor día para los cortes fue el 7 de enero por la temperatura y el nivel de consumo, y ya se habían producido situaciones previas.
Los cortes que más repercusión tienen son los de Capital y GBA porque en el área se concentra el mayor consumo del país y las interrupciones afectan a más usuarios. Pero el problema se repite en las principales ciudades del interior todos los años.
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