Temen por el efecto de la quiebra de Enron en EE.UU.
Está por quebrar la mayor distribuidora de energía de Estados Unidos. Enron era la 7ª empresa en el ranking de las 500 de Fortune. A principios de año, valía u$s 60 mil millones. Oscuros manejos con el dinero provocaron la debacle. Ayer perdió 85% de su valor en Wall Street y ahora vale u$s 500 millones. Es un escándalo, porque abarca hasta operadores de Bolsa que recomendaron el papel. En Argentina, es accionista de Transportadora de Gas del Sur.
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Enron, que tuvo un volumen de negocios de u$s 100.000 millones en 2000, juega un rol central en el mercado de la energía gracias a instrumentos financieros innovadores y la explotación de las posibilidades ofrecidas por Internet, y su eventual desaparición hace temer vastas repercusiones negativas.
«La muerte de Enron será un vuelco decisivo que debería casi ciertamente provocar interrupciones en el mercado de la energía», subrayó el banco Merrill Lynch.
• Decisión
Dynegy aseguró, no obstante, que el sector de la energía tuvo tiempo para prepararse «para la desaparición potencial de un actor del mercado».
Merrill Lynch también piensa que «los mercados van a superar la tormenta y seguir funcionando», ya que los competidores están dispuestos a compartir el mercado de Enron.
La compra de Enron por parte de su rival parecía fuertemente comprometida luego que la agencia de calificación financiera Standard and Poor's (SP) bajó la nota de la deuda de Enron al grado de «junk bond» (bono basura) ayer a la mañana. La misma decisión fue adoptada poco después por las agencias Moody's y Fitch. Esta nota significa para todos los inversores que los riesgos de que nunca recuperen el dinero prestado son muy elevados.
Con la degradación, ahora Enron podría tener que reembolsar u$s 7.000 millones de deuda que no aparecen en los libros contables del grupo, así como 3.900 millones de dólares suplementarios ligados a sociedades sospechosas, según un analista de la agencia de calificación Fitch. La entidad que supervisa la Bolsa estadounidense, la Securities and Exchange Commission (SEC), investiga este último punto. Enron debe u$s 13.000 millones más, de los cuales debe reembolsar u$s 9.000 millones antes de fines de 2002. Algunos bancos de primera línea de Estados Unidos van a quedar golpeados por la imposibilidad de Enron de pagar su deuda.
El Departamento del Tesoro estadounidense está observando de cerca los problemas «por cualquier efecto que puedan tener en los mercados y cualquier otra área», dijo Ari Fleischer, portavoz de la Casa Blanca.
La caída del grupo de Houston comenzó oficialmente el 16 de octubre con la revelación de pérdidas por u$s 618 millones en el tercer trimestre y una carga de más de 1.000 millones, ligada a inversiones, supresiones de empleos en sus servicios de redes de comunicación de alta fidelidad, e inversiones desastrosas en la gestión del agua en América del Norte y del Sur.
Pero sobre todo, Enron reveló entonces que u$s 1.200 millones de su capital había desaparecido a causa de transacciones con fondos creados por su propio director financiero, Andrew Fastow.
Al perder la calificación de grado de inversión, vencieron automáticamente deudas por unos u$s 3.900 millones que la compañía adquirió a través de asociaciones no incluidas en su estado contable, un grave problema para Enron, que gastó la mayor parte del dinero que consiguió tratando de permanecer a flote. Las asociaciones, que incluyeron a ejecutivos de alto rango de Enron y están sujetas a una investigación de la Comisión de Valores de Estados Unidos, proporcionaron financiamiento a la compañía a cambio de garantías de que la acción de Enron permaneciera por arriba de ciertos niveles y que su calificación crediticia se mantuviera por arriba del grado de inversión.
• Renegociación
Fuentes cercanas a las negociaciones de fusión comentaron que cada vez se hizo más claro, a medida que Dynegy intentaba renegociar el pacto, que los libros financieros de Enron, a menudo complejos e indescifrables, se estaban convirtiendo en un obstáculo para un nuevo acuerdo.
Robert Stovall, estratega senior de Prudential Securities recordó que alguna vez los inversores institucionales tenían una confianza casi total en Enron. «Pienso que éste se convertirá en un caso clásico», dijo.
Stovall, quien ha trabajado casi 50 años en Wall Street, dijo que no podía recordar una historia corporativa que pudiera equipararse a la de Enron.
En América latina, Enron tiene operaciones en la Argentina (donde la representó James Cheek), Colombia, Bolivia, Venezuela, Brasil, Panamá, República Dominicana, Guatemala, Nicaragua y Puerto Rico.
Enron estaba situada recientemente en el séptimo lugar de la lista de la revista Fortune de las 500 mayores compañías de Estados Unidos.




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