Comienza esta semana un nuevo capítulo del “Pacto de Caballeros” cerrado el año pasado entre Martín Guzmán y muchos de los mayores fondos de inversión del mundo, que habían tomado deuda en moneda local en los años de Luis “Toto” Caputo como ministro de Finanzas, y que ahora buscan salir perdidosos de la apuesta y transformar sus pesos en dólares.
El ministro de Economía negoció el año pasado que no pondría trabas para la salida, pero que los tenedores de esta deuda se irían del sistema financiero argentino de manera ordenada y paulatina. Y bajo consideración permanente de las autoridades argentinas, comenzando por el Banco Central (BCRA). Hasta aquí, el Pacto se cumplió en términos normales. Sin embargo la de esta semana será la primer experiencia de salida de fondos de inversión internacionales luego de las perdidosas elecciones PASO de septiembre pasado.
El principal actor que continuará hoy su salida del mercado local será Templeton, que saldrá de sus tenencias del BONTE 21 (Bono del Tesoro Nacional en Pesos a Tasa Fija Vencimiento 3 de octubre 2021), emitido en octubre de 2016 y que liquida una tasa fija anual de 18,20%; cuando en los últimos cinco años la inflación promedio se ubicó entre el 35 y el 40%. Dicho en otros términos, las pérdidas de Templeton y el resto de los bonistas que aceptaron invertir en estos bonos argentinos de cotización local, apostando a que el país vencería la inflación, llegaría a un alza de precios de un dígito, y que tendría con ese 18,20% ganancias extraordinarias. No pudo ser. Templeton sólo contabilizó pérdidas. Y desde hoy continuará con su salida del mercado argentino.
La casa que maneja Michael Hasenstab había comenzado en mayo pasado su salida de los bonos en moneda local, desarmando también todas sus posiciones en moneda internacional. Sumando y restando, los balances internos de Templeton afirmaban que en sus excursiones criollas perdió unos u$s1.500 millones; sin contar su participación en el canje de deuda soberana emitida bajo legislación internacional y algunas participaciones en colocaciones de deuda provinciales.
El fondo es dirigido por una leyenda de las finanzas. Michael Hasenstab, uno de los pocos financistas top a nivel mundial que puede mostrar como cucarda, el haber superado exitosamente la crisis de 2008. Casi al nivel de otro gran acreedor del país, hoy muy mencionado: BlackRock, de Larry Fink. Hasenstab puso a comienzos de 2018 su mira en un mercado poco explorado hasta el momento: la Argentina, donde una gestión “market friendly” y donde un conocido Luis Caputo, ejercía el rol de ministro de Finanzas y prometió una operación espectacular.
Antecedentes
El 14 de mayo de 2018, cuando el país lanzó una megaoperación de colocación de deuda, a través de la reapertura de la colocación de los Bonos del Tesoro 2023 y 2026, Templeton ingresó con sus primos hermanos del Black Rock por casi u$s3.000 millones. Era parte de la estrategia de Luis “Toto” Caputo, que esa semana se jugaba parte de su prestigio de “Messi” de las finanzas locales, intentando la renovación de unos u$s30.000 millones en aquellos megavencimientos de Lebac de un martes al mes. Caputo no sólo logró la renovación del 100% de las Letras, sino que además pudo colocar la operación de los Bote con el desembarco de Franklin Templeton en el país.
El fondo intervino además en la primer reunión formal entre acreedores formales de capitales externos, y el entonces delegado de Cristina Fernández de Kirchner, Alberto Fernández. Fue en marzo de 2019 cuando delegados del fondo, juntos con algunas otras casas de inversión y un agente financiero local, organizaron un encuentro de reconocimiento. El ahora Presidente les dejó en claro entonces a los inversores que la intención de un eventual próximo gobierno peronista era respetar lo firmado durante la gestión de Mauricio Macri, y, eventualmente, abriría una renegociación de deuda.
Dos años y medio después del desembarco y uno y medio desde el encuentro con Fernández, uno de los fondos de inversión más prestigiosos del mundo elige una salida casi total de su perdidosa experiencia en pesos locales.