Mientras Bush amenazaba con «llegó la hora de actuar», la difícil semana preliminar al estallido de otra guerra se retiraba de los centros bursátiles, dejando la resaca de bajas de importancia.
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Pasado revista por los destrozos, encabezada el Dow Jones con más de 14 por ciento en cinco ruedas y fallando, en la ocasión, la idea del mercado «nacionalista» que podía haber protegido más sus especies, como en señal de alineación a la causa y patriotismo llevado al ambiente de las transacciones. Quizás el problema es que Wall Street se hizo cosmopolita en demasía y las órdenes vendedoras no tienen ciudadanía alguna...
A renglón seguido del Dow Jones, aparecemos en las listas con un duro 10 por ciento de retroceso: hecho que agrava la opinión, porque aquí se vino actuando -ya sin baja- cuando Wall Street sólo acumulaba presiones. Por impresión, estamos liderando en ranking de lo peor, dentro de este microclima bélico. El Bovespa se situó con algo menos de 4 por ciento, discreto.
El viernes estuvo el eslabón más resistente, con una banda de flotación muy achatada, y especialmente por encogerse en órdenes de mercado local.
Esto es bueno, en cuanto denota que a niveles de estos días, tiende a adelgazarse la oferta -era hora- y deja la cuestión mucho más encalmada. Habrá que esperar si ahora el brote, florece con la primavera...
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